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Música y vida en la España de las Tres Culturas
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Musulmanes, Judíos y Cristianos en la Edad Media Del 12 de Febrero al 23 de Abril de 2002
"Mientras cantaba, no fueron las cuerdas de mi laúd, sino mi corazón, lo que hería con el plectro. Jamás se borrará de mi memoria aquel día..."
Ibn Hazum, El Collar de la Paloma, s. XI
Con este sugestivo e interesante título tiene lugar una exposición en el Centro Valenciano de Cultura Mediterránea, "La Beneficencia", en Valencia, que durará hasta el pre-sente mes de abril.
La exposición misma se encuentra en un espacio arquitectónico único y singular, el Salón de Alfonso el Magnánimo, una antigua iglesia de estilo neobizantino, que nos sugiere un marco de interrelación cultural.
En diversas vitrinas se nos da información detallada y pedagógica no sólo de la mú-sica sino de la vida y costumbres de las tres culturas: musulmana, hebrea y cristiana que conformaron la Edad Media española. Candelabros, manuscritos, atriles, escritorios con tinteros, jarrones labrados, tablas pintadas, junto con reproducciones de códices y miniatu-ras, nos muestran parte de ese rico legado cultural. Se eplican costumbres de la vida cotidi-na, ritos religiosos, y el origen de la poesía y la música.
En cuanto a instrumentos musicales, se ofrecen a la vista instrumentos de cuerda (lira de arco, laúdes, rababs y salterios), instrumentos de viento (trompetas, flautas, cuernos, caramillos y dulzainas) y de percusión (tambores, panderetas, címbalos y carracas), que nos sugieren imágenes de otras civilizaciones más antiguas como la griega y la egipcia. Destaca entre ellos un gran laúd Ud, fabricado por un luthier árabe para un músico de la judería de Tetuán, con seis pares de cuerdas y clavijas. Lleva como decoración tres ro-setones, una gran estrella de cinco puntas, y dos más pequeñas de cuatro puntas. Es una verdadera muestra de integración multicultural.
El Comisario de la Exposición es el conocido músico e investigador de las músicas antiguas de la península, Eduardo Paniagua. Investigador, creador e intérprete; es también un estudioso de los instrumentos tradicionales y antiguos que, en parte, se pueden contem-plar en esta exposición.
Esta exposición, modesta en cuanto a cantidad, pero rica en cuanto a calidad, apor-tación cultural y capacidad de síntesis, nos enfrenta con la compleja realidad multicultural y multirracial de la Península Ibérica en la época postvisigótica. Coincidían en el tiempo y en el espacio tres culturas tan singulares, como la cristiana, musulmana y hebrea. Si bien en el aspecto político y religioso mantuvieron criterios divergentes, en el aspecto cultural, y espe-cialmente en algo tan intangible como la música, tuvieron una extraordinaria conexión. Es-to es algo que se puede apreciar en los instrumentos, tipos de música, de danza y de poesía que se muestran en la exposición; pese a que la convivencia entre estos pueblos no fuera siempre pacífica Como afirma Paniagua: "La idiosincrasia de las costumbres se vierte en la música religiosa-litúrgica de cada comunidad; pero las músicas cortesanas y populares se ejercen mutua influencia."
No es abundante la información que se posee, pero es muy interesante relacionar los documentos, que nos hablan de la vida musical de las tres culturas en cuanto a costum-bres y ritos, en lo artístico y literario.
¿Por qué une la música, al menos la música entendida como una expresión del alma de los hombres? Quizás porque llega a las capas más sensibles y sutiles del ser humano, donde las diferencias parecen diluirse y esfumarse...
"Cuando el hombre toma el laúd e interpreta las notas acompañadas con la poesía, su espíritu se siente inmerso en el mundo de la música, hasta llegar a lo más profundo de su ser y purificarlo."
Ibn Báya, Zargoza, s.XI
Algunas otras citas que se recogen en los paneles explicativos de las vitrinas:
"Oh, Cristo mío, que podéis acoger al cristiano, al judío y al musulmán, puesto que su fe se dirige hacia Dios."
(Cantiga de Alfonso X, El Sabio, s. XIII)
"Mi corazón se ha hecho capaz de revestir todas las formas. Es pradera para las gacelas y convento para el cristiano; templo para los ídolos y peregrino hacia la Kaaba, las tablas de la Toráh y el libro del Corán.
Mi religión es el amor, donde quiera que se encuentre la caravana del amor, allí van mi corazón y mi fe".
(Ibn Arabí, Murcia s. XIII)
"Entre gran parte de los médicos predomina la teoría de que la buena voz pene-tra en el cuerpo, tranquiliza el corazón y estremece los miembros, y que todas las cosas fatigan el cuerpo salvo la música, que no fatiga al cuerpo ni a sus miembros, por ser descanso del alma, primavera del corazón, distracción del afligido, entretenimiento del solitario y viático del viajero, debido al efecto que produce la voz hermosa sobre el cuerpo, invadiéndolo todo".
(Cancionero de Al-Ha´ik, capítulo II, s. XVIII)





