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El estrés de las plantas

El Mundo

Un estudio demuestra que compiten por sobrevivir en las zonas de menor altitud y se ayudan en la alta montaña. Lejos de la vida vegetativa e indiferente que se les presupone, las plantas padecen algo tan humano y animal como el estrés. Las especies vegetales que residen a menor altitud, muestran mayor tendencia a eliminar a sus vecinas que aquellas de zonas de alta monta-ña, las cuales tienden a favorecerse

El estrés de las Plantas

Esta es la principal conclusión que se desprende de un estudio publicado ayer en la revista científica Nature. Se trata de un proyecto en el que han formado parte investigadores del Consejo superior de Investigaciones Cientíricas, integrados en un equipo internacional, en el que también han trabajado científicos de Argentina, Canadá, Estados Unidos, Francia, Georgia e Inglaterra.

La investigación se ha llevado a cabo en 11 regiones de montaña esparcidas por todo el mundo: desde los Andes hasta Alaska y del Artico al área mediterránea. El equipo español, integrado por Francisco I. Pugnaire y Cristina Armas, de la Estación Experimental de Zo-nas Aridas de Almería, trabajó en la franja alpina situada en el entorno del pico Mulhacén, en el interior del Parque Nacional de Sierra Nevada.

Las conclusiones del experimento, que se ha efectuado con 115 especies vegetales residen-tes a diferentes altitudes, puede hacer tambalear la idea que se tenía sobre cómo se relacio-nan las plantas entre sí. Según las mismas, sus interacciones dependen de una manera deci-siva del estrés ambiental al que están sometidas.

En la mayoría de las comunidades estudiadas, las plantas residentes en regiones de altitud moderadas, son mucho más agresivas con las demás especies que compiten con ellas por el suelo, el sol o el alimento, que las residentes en regiones elevadas.

Los vegetales estudiados crecieron más que en las zonas altas, lo que indica una feroz com-petencia por tales recursos. Por el contrario en las alturas se ha detectado una colaboración entre las vecinas, favoreciéndose y protegiéndose mútuamente ante el duro ambiente. "Al-go que demuestra que las interacciones entre plantas pasan de negativas a positivas, según aumentan las condiciones adversas", señalan los científicos españoles.

El trabajo es el primero que se realiza a escala global sobre los patrones de interacción en-tre especies vegetales y, según señalan, sus investigadores, "constituye la primera prueba ri-gurosa de la importancia que el nivel de fertilidad del ecosistema tiene en la competencia y cooperación entre entre las plantas". Tesis que se opone al paradigma básico de la ecología vegetal, según el cual las especies se distribuyen con independencia entre ellas.

Aunque desde los años 60 se considera que la estructura de las comunidades vegetales está relacionada con la capacidad adaptativa y competitiva de las especies que las integran, se ha despreciado la influencia ambiental en este fenómeno. El trabajo hecho público ayer se opone a tal idea, avalando su tesis en que se trata del más amplio en cuanto al marco geográfico y al número de especies y comunidades analizados.

El estudio se confirma en un esperanzador instrumento para la conservación de diferentes ecosistemas, en particular los de alta montaña, catalogados entre los más frágiles de tierra firme. Gracias al mismo se puede predecir la respuesta de las comunidades naturales ante el cambio climático global, episodios de contaminación y otras perturbaciones propiciadas por el hombre.