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Descubierto el gen responsable de la capacidad de hablar del ser humano
abc.es
Una pequeña mutación del gen FOXP2 ocurrida hace unos 200.000 años y exclusiva de nuestra especie es la responsable de la capacidad de hablar del ser humano
Entre todos los misterios con que se enfrenta la Ciencia, el del origen del habla en los seres humanos es, quizá, uno de los más acuciantes. El hombre es, en efecto, la única criatura sobre la faz de la tierra capaz de comunicarse a través del habla, ese conjunto de sonidos que, según un esquema mental bien definido, se transforma en la serie de símbolos articulados y organizados que conocemos como lenguaje. Un equipo multidisciplinar, formado por científicos de Alemania y Gran Bretaña, publica en la revista Nature un estudio según el cual los humanos somos capaces de hablar gracias a la sutil modificación de un gen, el FOXP2, situado en el cromosoma 7, que los miembros de nuestra especie no comparten con ninguna otra del reino animal.
El equipo, integrado por Svante Paabo y Wolfgang Enard, del Instituto Max Planck de antropología evolutiva de Leipzig y sus colegas del Wellcome Trust Center for Human Genetics de la Universidad de Oxford ha centrado sus esfuerzos en verificar si el FOXP2, implicado en la capacidad humana para "producir" palabras, existe también en los animales, sobre todo en los primates. El resultado de la investigación demuestra que, a pesar de su antigüedad (el gen FOXP2, que regula algunos movimientos del rostro y de las mandíbulas, está presente también en ratones y otros mamíferos desde hace millones de años), la variación que nos hace "diferentes" permitiéndonos hablar es una característica única de nuestra propia especie, que debió de producirse aproximadamente hace unos 200.000 años, fecha de la aparición del hombre moderno.
Descubierto hace un año
Enard, sin embargo, ha afirmado que sería exagerado atribuir a ese único gen nuestra capacidad para el lenguaje, un complicado proceso mental que requiere, sin duda, el concurso de otros muchos genes, Pero sí parece estar implicado en las características mandibulares y faciales que permiten el habla.
El FOXP2 fue descubierto en 2001 por otro equipo de biólogos, encabezado por Cecilia S.L. Lai y Simon E. Fisher, mientras estudiaban los misteriosos problemas de habla compartidos por una familia completa. Los investigadores se dieron cuenta de que todos los miembros de esa familia compartían un leve defecto en el FOXP2, que modificaba un solo aminoácido en la cadena de la proteína para la que codifica el gen. Eso era suficiente para ocasionar un grave problema lingüistico a todos los "portadores" del gen defectuoso. Los síntomas, además de una dificultad en la pronunciación clara de las palabras y una alteración en la capacidad de articular el lenguaje y la expresión facial, incluían también el cometer graves incorrecciones gramaticales.
Existe, pues, por lo menos un gen relacionado con nuestra capacidad para hablar. Un gen exclusivo de nuestra especie y que contribuye a una de las características más propias y exclusivas del ser humano.





