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Exhiben online obras de arte iraquí saqueadas
Ryan Singel
Un grupo de historiadores del arte está armando una exhaustiva base de datos con las decenas de miles de tesoros artísiticos saqueados de museos y yacimientos arqueológicos iraquíes. Llevarán un registro de las piezas robadas y esperan que esa documentación ayude a recuperar algunos de los tesores ya que hará que sea más difícil venderlos
Los arqueólogos e historiadores del arte están indignados con el gobierno de Estados Unidos por permitir que se saqueara el patrimonio cultural de Irak. Están recurriendo a la tecnología para recuperar lo que puedan hallar.
Las fuerzas estadounidenses en Irak prometieron proteger los museos y emplazamientos arqueológicos y luego, tras los saqueos, minimizaron la gravedad de los delitos. Al menos, esto es lo que asegura un grupo de historiadores.
Con el fin de localizar esos tesoros (algunos de los cuales se remontan a los albores de la civilización, 7.000 años atrás) los arqueólogos están armando una exhaustiva base de datos con imágenes de las decenas de miles de objetos perdidos que, se presume, se encuentran en manos de ladrones de obras de arte profesionales.
El proyecto Lost Iraqi Heritage (Patrimonio Iraquí Perdido) es un esfuerzo conjunto de más de 80 universidades, museos e individuos que están trabajando para crear una herramienta que pueda ser utilizada por las fuerzas de seguridad, los funcionarios de aduana y los anticuarios para impedir la venta y exportación de objetos robados. En el grupo, coordinado por académicos de la Universidad de Chicago, se encuentran entre otros el Archaeological Institute of America (Instituto Arqueológico de Estados Unidos), la Universidad de California en Berkeley y la Universidad de Michigan.
Los arqueólogos dicen que los motiva lo que consideran una pérdida incalculable y sin precedentes. "Imagínense si el David de Miguel Ángel, la Mona Lisa, la Carta Magna, los cuadros de Botticelli y todas las obras de los principales pintores impresionistas se encontraran en un museo y se lo saqueara," ilustró el Dr. Clemens Reichel, investigador asociado del Instituto Oriental de la Universidad de Chicago.
Nicholas Kouchoukos, profesor asociado de antropología de la Universidad de Chicago que está a cargo de la parte técnica del emprendimiento, explica que el proyecto se llevará a cabo en etapas. El primer paso es exhibir imágenes online de algunas de las piezas más famosas del museo, de modo tal de poder mostrar cuáles fueron las pérdidas.
El Iraq's Lost Heritage será la columna vertebral de un trabajo minucioso que procurará catalogar las pérdidas y facilitar la devolución de los objetos, así como la reconstrucción del Museo de Irak. La primera versión sólo mostrará imágenes de las obras de arte conocidas del museo, pero los organizadores planean transformarla en una base de datos en la que puedan realizarse búsquedas lo antes posible.
El proyecto deberá superar serios obstáculos. Fuera de Irak se sabe poco sobre qué había exactamente en el museo, lo cual hace que sea prácticamente imposible averiguar qué se robó.
Al parecer, los propios registros del museo fueron destruidos en los dos días que duró el saqueo. Algunas personas opinan que se trató de un intento de borrar rastros de sus delitos por parte de ladrones profesionales de obras de arte. Se espera poder recuperar información de los discos duros de computadoras que fueron destrozadas.
Pero aun si se pudiera recuperar información, Kouchoukos aclara que los registros computarizados cubrían sólo una pequeña fracción de la colección: el museo contó con un acceso sumamente limitado al software y hardware durante los 12 años de embargo contra Irak.
La base de datos se está construyendo con imágenes de libros publicados y catálogos de muestras del museo, además de imágenes no publicadas anteriormente pertenecientes a especialistas o provenientes de instituciones que realizaron excavaciones arqueológicas en Irak y documentaron los artefactos hallados antes de entregarlos al museo.
Las leyes de propiedad intelectual también complican la tarea, al exigir el permiso de quienes tomaron las fotografías de los objetos. Reichel, coordinador del proyecto, destacó que las editoriales han autorizado la publicación de las imágenes sobre las que poseen derechos de autor, y los museos e investigadores permitirán la exhibición pública de imágenes nunca antes publicadas.
Kouchoukos señala que el grupo colocará una marca de agua en cada una de las imágenes, tanto en forma visible como digital, para asegurar que los titulares del copyright no pierdan el control sobre sus imágenes.
"Nunca podremos reconstruir por completo lo que estaba en el museo," señala Reichel. La otra cosa importante que se desconoce es si los funcionarios del Museo de Irak aprueban la idea. "Todavía no sabemos si los curadores iraquíes quieren que hagamos todo esto," puntualiza el Profesor McGuire Gibson, del Instituto Oriental, que participa en excavaciones arqueológicas en Irak desde 1964. "Si no quieren que la totalidad del Catálogo esté en Internet, entonces no lo van a publicar."
El grupo no consiguió ponerse en contacto con ningún empleado del museo (en la actualidad, la única forma de comunicarse con el país es mediante teléfonos satelitales.) No obstante, el Dr. John Curtis del British Museum (Mueso Británico) se encuentra en Bagdad para reunirse con funcionarios del museo y analizar los daños sufridos.
El 8 de mayo, un grupo de arqueólogos viajará a Bagdad para encontrarse con funcionarios y tratar de resolver lo que Kouchoukos llama "cuestiones éticas clave." Por ejemplo, ¿cuánto conviene mostrar al público? Nadie quiere que el sitio termine colaborando con la venta ilegal de artefactos al permitir verificar su autenticidad.
Kouchoukos recalca que estas conversaciones serán esenciales para determinar el formato y el contenido del sistema, dado que el objetivo a largo plazo es entregar al museo la base de datos y el sitio Web.
Mientras tanto, Kouchoukos está utilizando PostgreSQL, una aplicación Unix de fuente abierta desarrollada en Berkeley en la década de 1980 como fundamento de la base de datos.
Kouchoukos, que se describe a sí mismo como un "dedicado cultor del código abierto," dice que eligió esta aplicación porque piensa que es el programa de base de datos más estable y equilibrado. También le preocupa que una base de datos armada a partir de plataformas comerciales pueda estar sujeta a restricciones de exportación.
Kouchoukos quiere que la base de datos sea mucho más que una herramienta al servicio de las fuerzas de seguridad.
"Esto es algo que deseamos entregar al museo para que le sirva de backbone mientras se reconstruye," asegura Kouchoukos. La base de datos funcionaría con Linux o Mac OS X.
Dada la necesidad de actuar con rapidez, en la actualidad el proyecto está dependiendo de donaciones de individuos y algo de dinero facilitado por la Universidad de Chicago. Sin embargo, el grupo está a la búsqueda de subsidios de fundaciones y espera recibir financiamiento de organismos oficiales, tales como la National Science Foundation (Fundación Nacional para la Ciencia) y la National Endowment for the Humanities (Fundación Nacional para las Humanidades).
Pero "el gobierno es demasiado lento para moverse," como apuntó con mordacidad un arqueólogo, refiriéndose a la falta de respuesta del gobierno de Estados Unidos cuando los tesoros fueron saqueados.
Hasta el momento, el muy criticado Departamento de Estado no participó del proyecto, si bien desde el sitio web del proyecto hay un link hacia la oficina de International Cultural Property Protection (Protección de Propiedad Cultural Internacional), dependiente de ese Departamento, cuya función es evitar la venta ilegal de objetos culturales.
El 14 de abril, el Secretario de Estado Colin Powell emitió un comunicado donde decía que se perseguiría legalmente a los individuos que poseyeran objetos saqueados de museos o emplazamientos arqueológicos iraquíes según la National Stolen Property Act (Ley Nacional de Propiedades Robadas).
Tanto Interpol como la FBI dispusieron equipos de agentes que irán a Irak para rastrear el paradero de las obras de arte robadas. Por su parte, el 17 de abril la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura o UNESCO, organizó en París una reunión de 30 expertos para enviar una delegación a Irak lo antes posible.
Pero según la Doctora Ellen Herscher, antropóloga del Archaeological Institute of America (Instituto Arqueológico de Estados Unidos), todos estos esfuerzos estarían llegando demasiado tarde.
Aunque Herscher apoya el proyecto de la base de datos de imágenes, duda de que la FBI o la Aduana puedan recuperar muchos de los objetos saqueados.
"Estos profesionales van a empezar por blanquear lo robado, luego los harán pasar por un par de intermediarios y conseguirán papeles falsos," explicó Herscher. "Y esta gente no tiene problema en guardar las cosas durante años. No las van a sacar a la luz ni esta semana ni la que viene."
"En este momento, la Aduana y la FBI están alertas y a la búsqueda de las obras perdidas," continuó Herscher. "¿Pero cuánto les va a durar?"
FUENTES:
Ryan Singel





