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El antiguo Bagdad: Una lección de convivencia

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Una escueta y curiosa crónica periodística realizada por un reportero del New York Times situada en el Bagdad de la posguerra, da pie a interesantes reflexiones sobre historia y convivencia. ¿Cómo convivieron los árabes y judíos en las postrimerías del Mundo Clásico en Bagdad? ¿Una utopía para Oriente Próximo?

El antiguo Bagdad: Una lección de convivencia

Un edifico semiderruido en medio de la ciudad: la antigua sede del Servicio Secreto iraquí. Por todas partes hay escombros, restos de incendios provocados por las bombas de los aliados; un sótano inundado de agua. Un ex oficial del servicio secreto guía a un comando americano a través de las distintas salas donde hay multitud de documentos tirados por el suelo.

Hasta aquí, nada especial que llame la atención, si no fuera porque el comando no buscaba documentos sobre "armas secretas" sino un antiguo manuscrito hebreo, un códice del siglo VII que aquel ex oficial afirmaba que estaba ahí escondido. Esto fue relatado por un corresponsal del New York Times en una crónica acerca del Bagdad actual, todavía convulsionado por la caída de Saddam Hussein, un relato tan emocionante y caótico como la misma realidad actual de Bagdad.

A pesar de atravesar durante horas el sótano encharcado con aguas putrefactas, no pudieron encontrar esa antigua copia del Talmud, una colección enciclopédica de la legislación y sabiduría antigua judía. Eso sí, encontraron fotos de satélite del reactor nuclear de Dimona, reproducciones a escala del Knesset (Parlamento) de Israel y muchos libros: un verdadero centro de documentación acerca de Israel y el mundo judío, pero vista desde la distancia, como un planeta desconocido. Por ello parecería increíble que en Bagdad, donde residen actualmente sólo un centenar de judíos, pueda encontrarse un antiguo códice.

Pero fue precisamente esta región la cuna del llamado Talmud Babilónico, escrito entre las cuencas del Tigris y Eufrates, en una época en que los judíos gozaron de una libertad inconcebible en otras regiones. Fue especialmente en lo que fue antiguamente Mesopotamia donde el pensamiento y la cultura judía encontró un refugio tras la caída de Jerusalén y la pérdida de la independencia judía en el año 70 d.C. Ya en el siglo III a.C. se encontró aquí una colonia judía y, de hecho, se pueden considerar como0 parte de los pobladores más antiguos de Bagdad. Aunque fueron frecuentemente discriminados a lo largo de los siglos, pudieron hacerse valer e influyeron en la historia de Bagdad. Fue en plena Edad Media, época de frecuentes persecuciones en la Europa Occidental, en el cenit del Califato Abásida, que vivieron aquí decenas de miles de judíos y existieron al menos nueve academias para el estudio del Talmund. El Exilarca, el representante de la dinastía de David, gozaba de los mismos derechos y honores que los demás reyes vasallos del califa.

A pesar de la posterior decadencia de la región, - por la invasión de los mogoles y después, tras independizarse de los gobiernos persa y otomano - los judíos tuvieron en Irak un papel vital como intermediarios en la política internacional, en las relaciones con Siria y Turquía, pero también con países como India o Yemen.

Una de las consecuencias de la forzosa separación entre el Islam y el Judaísmo ha sido la pérdida de aquella visión cosmopolita que tradicionalmente había caracterizado a la sociedad musulmana. La torturante búsqueda de la identidad árabe así como la de la creación del Estado de Israel ha arrebatado lo que había sido natural: una convivencia intercultural y la coexistencia de un mosaico de minorías. Retomar nuevamente el hilo perdido de aquella tradicional convivencia es seguramente uno de los desafíos más difíciles para las próximas generaciones.

FUENTES:
Giulio Busi, Universidad Libre de Berlin
http://archiv.tagesspiegel.de/archiv/11.06.2003/606698.asp