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Bookcrossing: Internet da alas a los libros
spiegel.de
"Bookcrossing", un insólito método de intercambio Online, que día a día goza de mayor popularidad, está dando a los tradicionales libros "de papel" un nuevo renacimiento. Gracias a este sistema se dejan "olvidados" libros en las barras de bares, salas de espera de médicos y dentistas, peluquerías, piscinas o estaciones de tren e incluso pueden saltar a distintos lugares por todo el mundo hasta encontrar a su próximo lector
La siguiente escena tiene lugar en Hamburgo: Sandra está toda excitada y su corazón late a toda prisa al entrar en un pequeño local de moda. Avanza hacia el aseo de señoras donde se encuentra una mesita con revistas. Rápidamente saca de su mochila un libro y lo deja escondido debajo de una pila de periódicos. A continuación abandona raudamente el local.
Aunque parezca una escena de una película de espías, se trata realmente de la puesta en práctica del bookcrossing, una idea sencilla, emocionante y, sobre todo, de gran éxito. Se trata de una mezcla entre bolsa de intercambio en Internet y bibliotecas online, creada por Ron Hornbaker, un programador de Kansas City. Este americano ha desarrollado una web que permite "perder" controladamente libros, "dejarlos libres en la selva" pero con el único propósito de que otros lo encuentren y puedan leerlo. Según dice Hornbaker: "Todos tenemos estanterías llenas de libros en casa. Muchos de los libros sabemos con toda seguridad que no los volveremos a leer. ¡Dejémoslos en libertad!"
La idea de Hornbaker se ha convertido entretanto en un fenómeno global. El bookcrossing se practica actualmente en 130 países del mundo. En Nepal, Australia, Sri Lanka o Venezuela, así como en Brasil, Hong Kong, Israel o Cuba. Desde su inicio en abril de 2001 el club del bookcrossing cuenta actualmente con 125.000 miembros y ha distribuido por el mundo 397.000 libros, desde novelas policíacas, de amor, de poesía, infantiles o clásicos, que han sido oportunamente abandonados y reencontrados. La participación es gratuita, sin condiciones y anónima bajo un nombre en clave que se elige.
Gracias al BC se convierte el amor literario hacia el prójimo en un juego virtual de pistas, semejante al de dejar instrucciones escritas en papeles para encontrar un objetivo. Su fundamento es muy sencillo: el que quiere participar se registra con un nombre en clave y el libro que quiere "abandonar" en la página web. Al libro se le asigna automáticamente un código especial que se adhiere al libro. Solo queda "esconderlo". "Estoy buscando todavía los lugares idóneos, pero ya sé que los mejores sitios son las tascas, los trenes, piscinas y salas de espera", afirma Sandra. Después de haber dejado el libro, se deja una breve nota en la página web indicando donde se encuentra. Si alguien encuentra el libro y lo registra a su vez en la página web, se le envía un e-mail al que lo "abandonó". El que lo ha encontrado, puede así leerlo y nuevamente dejarlo abandonado. Sandra dice que todavía no le han llegado mensajes pero que esto es como enviar un mensaje en una botella dejada en el mar: es cuestión de tiempo.
Además del movimiento de intercambio que se genera se han creado numerosos chats y foros en base a esta idea, dedicados a la literatura. Se discuten las últimas novedades aparecidas, se intercambian libros y se crean amistades globales. Gracias a este tipo de foros, los participantes, además de reunirse mensualmente por ejemplo en una cafetería, pueden intercambiar ideas con personas de cualquier lugar del mundo. Visitando esa página web se puede saber también cuando y dónde se ha dejado "en libertad" algún libro de entre los 130 países. Así podemos saber, por ejemplo que "The Whirlpool" de Jan Urquhart está en el Hotel Leveat de Moscú esperando un próximo dueño y hay un ejemplar de "1984" de George Orwell en la Estación Central de Estocolmo. También se puede saber el historial de cada uno de los libros y los viajes que ha realizado.
Los temores de los libreros son, por otra parte, totalmente infundados ya que este intercambio gratuito de libros provoca una mayor demanda de libros. Así muchos socios de esta actividad están comprando dos ejemplares de los libros que consideran buenos, uno para quedárselo y otro para dejarlo libre. Otro caso es el de una persona que compró tres cajas de libros en un rastro para enviarlos por el mundo, porque no se quería deshacer de ninguno de los suyos. "En el fondo soy más coleccionista que cazador", afirma.
FUENTES:
http://www.spiegel.de/kultur/literatur/0,1518,252747,00.html
http://www.bookcrossing.com





