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Futuros autómatas

Navegante.com

Sé de niños que se enganchan al ordenador con nueve meses jugando al Jumpstart Baby. Conozco un par de guarderías donde enseñan a hablar a los pequeños de dos años con la ayuda de un teclado y una pantalla. He leído de colegios donde han suprimido el recreo y a cambio tienen a los chavales pegados a la computadora, por aquello de controlarles mejor e incrementar su rendimiento

Futuros Autómatas

Todo esto me parece la peor de las pesadillas tecnológicas. Tan obsesionados estamos con "optimizar la productividad" de los niños, que hemos decidido robarles su tesoro más preciado: la infancia. No les ponemos a picar piedras de sol a sol, como hacen en Bangladesh, pero les privamos del mínimo resquicio de libertad y programamos su futuro como si fueran máquinas. Tal para cual.

Estamos creando la primera generación de futuros autómatas, nos advierten un puñado de expertos unidos en la campaña "Children an Computers: a call for action". El S.O.S. ha surtido efecto inmediato y la Asiación Nacional de Pediatras está elaborando ya un estudio sobre los efectos de la tecnología en la infancia.

La revuelta contra la "ciberinfancia" la abandera una psicóloga, Jane Healy, autora de "Mentes en peligro". "Lo que los niños necesitan a edad temprana es experimentar en el mundo real, jugar, imitar, imaginar, socializar", escribe Healy. "Si los "conectamos" antes de los siete años a las máquinas, les estamos privando de muchos ingredientes del aprendizaje básico y estamos tal vez configurando su manera de pensar". Cerebros hiperactivos, cuerpos sedentarios. Niños que no son niños, sino adultos prematuros, tristes, previsibiles, fabricados en serie...

"Eres más deseable como esclavo de la máquina que como libre pensador" (frase atinadísima que va estampando estos días por Nueva York James De la Vega, el filósofo de las aceras).

FUENTES:
Carlos Fresneda / Navegante.com