Organización Internacional Nueva Acrópolis - España

Filosofía - Cultura - Voluntariado

Tecnología al servicio del arte

bbc.co.uk

Tres paneles de madera pintados en Italia a principios del Renacimiento son objeto de los esfuerzos para incorporar la tecnología más avanzada en la restauración de antiguas obras de arte. 500 años de maltrato están siendo aliviados con técnicas modernas. Los paneles -pintados alrededor del año 1500 y atribuidos a un artista de Siena cuyo nombre se desconoce- han padecido medio milenio de abuso y descuido, y no han sido restaurados desde que la Galería Nacional de Londres los compró en 1874.

Tecnología al servicio del arte

Jill Dunkerton, quien se ha dedicado a restaurar la obra durante 18 meses, le dijo a la BBC que las computadoras y el trabajo de laboratorio están ayudando a revelar las imágenes, a pesar de los graves daños incurridos en intentos previos de restauración.
"Se ha hecho muchísimo trabajo para descubrir la manera en la que los pigmentos habrían cambiado de color", explicó.
"Se puede hasta llegar a tener una idea del colorido original que posiblemente tenía la obra utilizando las computadoras", agregó.

Colores precisos
Dunkerton señaló además que la tarea de la restauración es tan antigua como
la de pintar.
La Última Cena sufrió mucho con las restauraciones del pasado.
Eso implica que a menudo los restauradores han hecho más daño del que habría sufrido la obra si simplemente se la dejara envejecer. Uno de los ejemplos famosos de estos casos es La Última Cena de Leonardo da Vinci.
"La pintura ideal, en muchos sentidos, es la que se ha mantenido intacta", señala la experta.
En el caso de los paneles de La Paciente Griselda -que ilustran la última de las historias del Decamerón de Giovanni Boccaccio, sobre una joven humillada por su rico esposo- dos de los paneles resultaron muy afectados por el trabajo de restauradores anteriores, daños de los que el otro se salvó.
"Lo que le pasó a estas pinturas es que las limpiezas sucesivas que se les hicieron a través de los años les cambiaron el color".
En cualquier caso, resalta Dunkerton, "todas las pinturas cambian. La idea de que una pintura recién restaurada hoy en día se ve exactamente igual que el día que salió del estudio del artista es completamente falsa".

Recetas de antaño
El trabajo en el laboratorio científico es esencial para intentar recrear con precisión los colores originales.
El nombre del autor de La Paciente Griselda se perdió en el tiempo.
Muchas pinturas, particularmente aquellas con base vegetal o animal, pueden desteñirse dramáticamente con los años.
Muestras de pintura del tamaño de la punta de un alfile, tomadas de entre las resquebrajaduras o áreas afectadas y analizadas luego con poderosos microscopios, proporcionan una mayor comprensión sobre su composición.
"Si uno quiere entender cómo se envejecen y cambian, hay que conseguir los mismos materiales", explica Catherine Higget, quien se encarga de las muestras en el departamento de ciencias de la Galería Nacional.
"El problema es que si, por ejemplo, uno compra hoy en día cinabrio, puede que le vendan el mismo color pero no será realmente pigmento de sulfuro de mercurio como lo era en el pasado".
Higget señaló que intentan todo el tiempo encontrar las recetas originales para preparar los colores y tratan de prepararlas en el laboratorio pero,
"como muchas de ellas incluyen como ingredientes estiércol y otras cosas horribles, tratamos de encontrar una forma más atractiva de reproducirlas".
No obstante, señala resignada, "para saber como se envejecen, tenemos que usar el material verdadero".

En nombre de la decencia
Algunas de las recetas antiguas son relativamente simples, como la de mezclar agua con yema de huevo, pero otras son más complejas y más difíciles de imitar, incluso utilizando métodos modernos.
Algunos de los colores son difíciles de recrear.
El azul de Prusia, por ejemplo, se obtenía quemando sangre de toro, pero los intentos que se han hecho para recrearlo en el laboratorio han resultado en un pigmento con una estructura molecular diferente.
Entre tanto, en la restauración de la Paciente Griselda se han utilizado otras tecnologías.
Los rayos X e infrarrojos han servido para detectar las partes de la obra que han sido retocadas.
Esta labor es particularmente importante en el caso de un panel que ilustra una de las humillaciones que tuvo que aguantar Griselda: ser desnudada en frente de cortesanos.
"Eso fue demasiado para la Galería Nacional en 1874 así que le pidieron a un restaurador -un tal señor Bentley- para que le pintara la ropa", cuenta Dunkerton.
"Por suerte, tomaron nota y nosotros pudimos ver con los rayos X que, debajo de la ropa, estaba desnuda, como debería estarlo según el Decamerón".
Afortunadamente, métodos más tradicionales de restauración pudieron revertir las imposiciones de la moral victoriana y con el uso de solventes suaves Griselda está ahora tan desnuda como el artista quería que estuviera.

FUENTES:
http://news.bbc.co.uk/hi/spanish/science/newsid_3608000/3608524.stm