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Qué sentimos realmente cotidianamente

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Un nuevo método ha sido desarrollado para ayudar a recordar cómo invertimos nuestro tiempo sino también para saber qué es lo que realmente sentimos acerca de las actividades cotidianas.

Qué sentimos realmente cotidianamente

La técnica, descrita en la revista Science, proporciona información acerca de lo que las personas realmente disfrutan y qué factores influyen en lo felices que somos en nuestra vida.

Algunos de los hallazgos confirman lo que ya presumíamos, pero otros van en contra de lo comúnmente aceptado y supuesto. Los investigadores valoraron cómo se siente la gente al realizar 28 tipos de actividades. Entre las más placenteras están, como cabía esperar, las relaciones íntimas, mientras que entre las más desagradables, el ir diariamente al trabajo. Curiosamente descubrieron que el cuidar los niños estaba también entre las actividades menos placenteras, a pesar de que normalmente se afirma que los hijos son la mayor fuente de alegría en sus vidas.

"Cuando a la gente se le pregunta cuanto disfrutan el pasar el tiempo con sus hijos, normalmente piensan en cosas agradables como leerles un cuento, ir al zoo", afirma el psicólogo Norbert Schwarz, de la Universidad de Michigan, coautor del artículo mencionado. "Pero no tienen en cuenta las veces que el cuidado de los hijos les impide hacer otras cosas. Si tenemos en cuenta todo el tiempo que los padres pasan con los hijos, el resultado es mucho menos positivo de lo que los mismos padres suponen. Por otra parte, también constataron que el pasar el tiempo con familiares es más agradable de lo que generalmente se supone."

Basándose en el hecho de que las personas generalmente evitan hablar de sentimientos inapropiados, pero sí pueden reconocer hechos puntuales, este nuevo "método de reconstrucción diario" proporciona una imagen mejor de las experiencias cotidianas, por hacer hincapié en cómo se sienten realmente en situaciones concretas.

Aclarando qué tipos de actividades, y bajo qué circunstancias y con qué personas, tienen una mayor probabilidad de vincularse a sensaciones positivas o negativas, proporciona también ayuda a los investigadores médicos al examinar la carga emocional de diferentes enfermedades y las consecuencias sobre la salud del estrés.

Para el estudio se analizaron cuestionarios rellenados por 909 mujeres donde se les pedía que reconstruyeran sintetizadamente las experiencias de todo un día, y lo que sentían al realizar las distintas actividades.

Entre las actividades más placenteras estaban las relaciones sociales, los momentos de relajación, meditación, comer, hacer deporte. Trabajar con el ordenador, ir a trabajar, las tareas de la casa, escribir e-mails y cuidar a los hijos cerraban la lista de las actividades menos placenteras.

En cuanto a las relaciones humanas, las consideradas más agradables eran con amistades y familiares, seguido por las entre los cónjuges, hijos, clientes, compañeros de trabajo. Al final de la lista, en el peor lugar, las actividades realizadas en solitario.

Características personales tales como si uno se preocupa mucho o poco por mantener la ilusión o el entusiasmo, o pasar una mala noche, ejercen una gran influencia sobre cómo se siente la gente a lo largo del día. Asimismo, la identidad de las personas que intervienen en una relación o el nivel de presión experimentado en el trabajo ejercen un efecto poderoso.

Sin embargo, circunstancias generales de la vida, -tales como si uno tiene un trabajo seguro o no, o si se está casado o sin pareja-, tienen un impacto relativamente pequeño en cómo se sienten a lo largo del día. Estos factores están más relacionados con lo satisfecha que se siente la persona en general de su vida, pero tiene poca influencia sobre si se siente positivamente en actividades específicas.

No es que las circunstancias vitales sean irrelevantes", afirma Schwarz. "Al contrario, observamos que las personas experimentan grandes variaciones en sus sentimientos y sensaciones en el curso de un día. Esta variabilidad subraya la importancia de mejorar el reparto y la distribución del tiempo. Si se quiere mejorar el bienestar, téngase por seguro que hay que repartir el tiempo sabiamente."

Desgraciadamente, esto no es fácil. Cuando los investigadores examinaron la cantidad de tiempo invertido en diferentes actividades, encontraron que el grueso de las horas se invertía en las actividades que menos se disfrutaban: el trabajar, las tareas domésticas y estar al ordenador.

FUENTES:
http://www.umich.edu/news/index.html?Releases/2004/
http://sitemaker.umich.edu/norbert.schwarz/day_reconstruction_method