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Cosmética "moderna" en la antigua Roma
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Cuando las modas cambian a velocidad tan vertiginosa que parece que lo de hace diez años es casi "prehistórico" es curioso constar cómo hay -y han habido- cosas que a lo largo de un ciclo de tiempo mucho más vasto, se repiten, incluso a veces en formas muy semejantes.
Esto es lo que parece desprenderse del hallazgo de un sencillo y práctico recipiente de cosmética, que contiene crema para el cutis de color blanco, que se ha descubierto en recientes excavaciones realizadas en Londres. Hace 2.000 años era la tez lisa y blanquecina lo que estaba de moda y su uso se extendía hasta los confines del Imperio.
Richard Evershed, un químico de la Universidad de Bristol analizó la crema descubierta, los ingredientes que intervenían y ha recreado la fórmula. Consistía principalmente de manteca líquida y almidón obtenido hirviendo la fibra de cereales.
"Ello muestra un grado sorprendente de sofisticación tecnológica", afirma, al hallar que el color blanco provenía de óxido de estaño de origen sintético. En Roma se obtenía un pigmento similar disolviendo raspaduras de plomo en vinagre. Al parecer la crema londinense, una especialidad de las fronteras del Imperio, pudo contener estaño debido a la facilidad de obtenerlo cerca. Para efectuar esta mezcla se tuvo que derretir el estaño, calentándolo a temperaturas muy bajas y al descubierto, para poder eliminar las impurezas en el color, y luego, enfriarlo muy lentamente para obtener e puro óxido blanco.
"No pudo tratarse de una receta hecha en casa, debido a la complejidad tecnológica implícita". Se requerían grandes cantidades de estaño obtenidas a partir del intercambio comercial, o quizás la crema era manufacturada en grandes lotes y luego distribuida.
Francis Grew, supervisor arqueológico del Museo de Londres, donde se exhibe esta pieza, está sorprendido por lo poco que han cambiado las actitudes culturales relativas al maquillaje a lo largo de los dos últimos milenios.
"Hasta ahora teníamos referencias literarias, como por ejemplo la de algunos poetas satíricos, haciendo mención al tiempo que invertían algunas mujeres frente al espejo, pero esta es la primera vez que tenemos muestras materiales de ello." También a los hombres les interesaba en ciertas ocasiones el poder del perfume, como cuenta el poeta Catulo (84? A.C.54? a.D.) en cierto poema en que describe una cena:
"Amigo Fabulo, cenarás bien en mi casa
dentro de pocos días, si los dioses te son propicios,
y si te traes contigo una buena y gran
cena, acompañado de una guapa muchacha
y de vino y sal y mucho buen humor.
Si traes todo esto, te digo, amigo mío,
cenarás bien; pues la bolsa de tu amigo Catulo
está llena de telarañas.
Sin embargo aquí recibirás un amor desinteresado
o lo que es más agradable y elegante:
pues te voy a dar un ungüento, que a mi chica
le dieron Venus y Cupido,
cuando lo huelas, rogarás a los dioses,
que te conviertan a todo tú en nariz."
FUENTES:
http://www.discover.com/web-exclusives/maximus-factor0207/
http://users.servicios.retecal.es/jomicoe/vida_diaria.htm





