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La sal: un condimento divino
zeit.de
El cloruro sódico es esencial para la vida humana y es algo más que un mero condimento para las comidas. Antaño, cuando no se encontraba en las grandes cantidades en que se existe ahora, suponía para muchos pueblos una gran dificultad obtener el preciado condimento. Aun hoy en día caravanas cargadas de sal tienen que atravesar los puertos del Himalaya o del Sahara.
Especialmente necesario es el comercio y transporte de la sal en lugares donde por la gran sudoración se elimina mucha del organismo y donde el aporte de minerales a través de los alimentos no es suficiente. Este problema es especialmente grave en las regiones tropicales, húmedas y calientes de la Tierra. Durante milenios las lluvias copiosas y continuadas arrastraron la sal a través de los ríos hacia el mar.
Por ello no es de extrañar que muchas poblaciones de estos bosques tropicales intercambiaran la sal por sus más valiosos bienes. Cuando ese intercambio trueque no es posible, como en algunas tribus de indios en Sudamérica, se ayudan de la quema de determinadas plantas para obtener de sus cenizas la sal necesaria.
¿Pero qué pudieron hacer civilizaciones altamente desarrolladas, bien administradas y populosas en tales circunstancias, cuando no había posibilidades de intercambio comercial o la obtención artesanal de la sal no era suficiente?
Precisamente esto es lo que pasó en la etapa posclásica de la gran civilización maya, hace 1.100 a 1.400 años. Esta civilización se desarrolló especialmente en los bosques tropicales, cálidos y de abundantes lluvias de la península de Yucatán, Belice y Guatemala. Sus centros más importantes precisamente se hallaban lejos de la costa y de la montaña, en medio de la selva tropical. Ahí la sal era un bien escasísimo.
Sin embargo, una vez más sorprende el carácter emprendedor e inteligente de esta gran civilización, al encontrar una solución a tamaño problema. Esto es lo que ha constatado la investigadora Heather McKillop de la Universidad Estatal de Lousiana: Que hacia el 600 y 900 d.C. produjeron sal en cantidades suficientes y con métodos casi industriales, haciendo evaporar el agua marina de manera artificial para extraer la sal.
Para ello construyeron numerosas "fábricas" hechas en madera para obtener y almacenar la sal, cuyos restos ha encontrado recientemente esta investigadora en los pantanosos manglares y en las costas de Belice. Solo alrededor de la pequeña laguna de Punta Ycacos es extendieron 45 salinas.
No se conformaron con la evaporación natural del calor del sol sino que usaron el calor artificial obtenido quemando madera para acelerar el proceso y garantizar una producción estable de sal, también para la época de las lluvias. La cristalización y almacenamiento de la sal se terminaba en recipientes de cerámica típicos de la época clásica maya. Se han encontrado numerosos restos dispersos de esta cerámica en el fondo del mar, cerca de las construcciones de madera.
Además organizaron una logística de transporte para el envió del preciado mineral como ilustra el hallazgo del primer artefacto náutico encontrado de la época maya: un remo de madera. Hasta ahora sólo se habían encontrado modelos o representaciones de barcos hechas en hueso. Esta investigadora supone que se transportaba la sal mediante canoas remontando el curso de los ríos o costeando por el mar para acercarlo a las metrópolis mayas. Además ello permitiría el transporte de bienes marinos como pescado, manatíes, tortugas de mar, caracolas o espinas de rayas para los rituales religiosos.
Este comercio tuvo que durar siglos, pero hacia el final de los últimos reinos mayas también declinó la empresa de obtención de sal. Al parecer la producción continuó a escala más humilde, continuando los pueblos indígenas el transporte a través de los caminos de la sal, hasta que con la Conquista se finalizó definitivamente dicho comercio.
FUENTES:
Daniel Lingenhöhl (traducción: Rolando Sierra L.)
Proceedings of the National Academy of Sciences 10.1073/pnas.0408486102 (2005)
http://apollo.zeit.de/wo/article.php?id=776550





