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La FAO crea escuelas agrícolas para recuperar a la generación de los huérfanos del Sida en África
canalsolidario.org
Gran parte de los millones de huérfanos que viven en África Subsahariana no llegaron a aprender el oficio de sus padres, la agricultura. El organismo de la ONU para la Agricultura y la Alimentación (FAO) ya está formando a 1.000 jóvenes.
En junio de 2003, Suárez del Toro, presidente de la Federación Internacional de la Cruz Roja, se preguntaba sobre quién cuidará de los millones de niños que están quedando huérfanos en África. "Muchos de ellos pertenecen a hogares en los que no es seguro ni el plato de comida del día siguiente ni la escolarización. Una generación entera está muriendo de SIDA, la siguiente ya está condenada a no triunfar".
De los 34 millones de huérfanos que viven en Africa subsahariana, más de once millones perdieron a sus padres a causa del SIDA. La organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) estima que, para 2010, más de 20 millones de niños podrían perder padre y madre, o a uno de los dos, debido a esa enfermedad.
En muchos casos, los "huérfanos del Sida" perdieron a sus padres sin tiempo para que les trasmitiesen el oficio para sobrevivir, la agricultura. Muchas ONG y organismos internacionales ya se han puesto a trabajar contra esa llamada de atención de Suárez del Toro, repetida también por el secretario de la ONU, Kofi Annan, y por prácticamente todos los cooperantes que trabajan en el continente africano. La FAO ya ha puesto en marcha 34 talleres en cuatro países para enseñar a cultivar la tierra.
En uno de estos talleres, Ermelinda Manuel, de 12 años, cuenta a los monitores de la FAO la historia que se puede aplicar a millones de estos niños huérfanos: "Mis padres murieron cuando yo tenía 8 años, no me enseñaron nada, aunque recuerdo que mamá iba al campo a laborar la tierra".
Se denominan Escuelas de Campo y Vida y su objetivo, en palabras de Marcela Villarreal, jefe de la Dirección de Género y Población de la FAO, es "dotar a los huérfanos con medios de conocimiento e inculcarles autoestima, además de facilitarles los elementos esenciales para que consigan seguridad alimentaria a largo plazo".
Situadas de momento en Kenya, Mozambique, Namibia y Zambia, las escuelas acogen niños de 12 a 18 años en situación crítica, es decir, sin medios para garantizar su supervivencia. Aprenden desde cero, a preparar el terreno, a sembrar, trasplantar, vender sus productos, etc. Y, transversalmente, los monitores enseñan valores como la igualdad de género y los derechos humanos, así como prevención del Sida.
En Mozambique, 120 alumnos ya han completado su formación y 840 más están aprendiendo a cultivar la tierra. Pero en edades tan tempranas -desde 12 años-, las clases precisan también de actividades de tiempo libre, como canto, danza y teatro.
La experiencia de estos talleres que lleva a cabo la FAO se basa en los estudios que, en los últimos años, ha realizado este organismo y organizaciones como Cruz Roja para medir el impacto socioeconómico del Sida en las economías rurales.
Según la Cruz Roja, en los hogares afectados por el VIH, la carga de cuidar a los enfermos reduce un 60 por ciento el rendimiento de las cosechas. Además, la tasa de infección en las mujeres es el doble que en los hombres, cuando éstas representan dos tercios de la mano de obra agrícola. Y el efecto del gran número de niños que están perdiendo al padre y la madre supone un paso más hacia esa generación que, si no recibe apoyo como el de estos programas de la FAO, quedará sin futuro.
FUENTES:
http://www.canalsolidario.org/web/noticias/noticia/?id_noticia=6475





