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El pensamiento que mueve las cosas

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Con ayuda de un implante cerebral, un paralítico puede manejar un ordenador y dirigir un brazo robótico.
Usar el poder de la mente cuando la movilidad muscular está totalmente paralizada, a causa de una enfermedad o un accidente, podrá ser de gran ayuda. Controlar un ordenador o una articulación artificial mediante ondas cerebrales podría ser la puerta a una vida activa para estos enfermos.

El pensamiento que mueve las cosas


Esta puerta efectivamente se ha abierto un poco, si se confirman los resultados de unos investigadores americanos. En la revista “Nature” (volumen 442) se informa del éxito del equipo de investigadores de John Donoghue (Universidad Brown, de Providence, Rhode Island) respecto de las prótesis neuromotoras. Mediante estas se pretende reemplazar funciones musculares perdidas.

Ello se consigue registrando las señales cerebrales y transmitiéndolas a sistemas móviles, como el cursor en una pantalla de ordenador, pero también a prótesis artificiales, para asir o transportar objetos.
“Gracias a nuestro sistema se puede observar y registrar por primea vez el patrón de actividad de todo un grupo de neuronas, directamente del cerebro y durante un largo periodo de tiempo”, afirma Leigh Hochberg, neurólogo del Massachusetts General Hospital, en Boston.

Para ello se implantó un sensor provisto de 100 finísimos electrodos en el cortex motor del cerebro de un paciente de 25 años de edad, paralizado totalmente desde el cuello, desde hace 3 años. Esta área del cerebro es responsable del movimiento. Los electrodos reciben las señales de las neuronas, precisamente cuando el paciente piensa en el movimiento. En cuanto las neuronas emiten señales, se registran los impulsos, los que son descodificados mediante un programa software especialmente diseñado. A partir de ahí, puede resultar que el paciente quiera mover el cursos o abrir o cerrar la mano.

“Ya solamente la imaginación, la representación mental, origina un patrón como si el movimiento tuviera realmente lugar”, afirma Andrea Kübler, neuróloga de la Universidad de Tubingia (Alemania), que pertenece al equipo de Niels Birbaumer, quien asimismo trabaja para facilitar a los paralíticos la comunicación y la movilidad a través del control de las señales cerebrales. Lo novedoso ha sido que no ha sido necesario un implante interno, sino que se trata de un dispositivo sensor que se aplica por fuera, a la piel de la cabeza, capaz de registrar las señales del cerebro hacia fuera. Aunque el electroencefalograma (EEG) es de este modo menos preciso, se evita una delicada operación. En cualquier caso se ha logrado tanto movimientos en dos dimensiones, como el de un cursor en una pantalla de ordenador, como incluso el movimiento tridimensional de un brazo articulado.

Este último lo logró un joven, paralizado de piernas y brazos, tras un periodo de prueba de 12 meses, en el Hospital de Boston. Mediante un brazo artificial pudo asir objetos y transportarlos, con solo imaginarse estos movimientos. Asimismo pudo posicionar el cursor de un ordenador, tanto mentalmente como “realmente” para leer mensajes de correo electrónico, dibujar figuras en la pantalla e incluso jugar algunos juegos sencillos de ordenador.

Estos resultados responden también a la cuestión de si años después de una lesión de la columna vertebral el cerebro aún está en condiciones de fabricar mentalmente los patrones inherentes a una actividad muscular. Algunos investigadores hubieran afirmado que la función del área cerebral habría cambiado dramáticamente.
¿Quiere decir esto que será una realidad inmediata articulaciones robóticas dirigidas por el cerebro? De manera inmediata, no. Pero es seguro que se seguirá investigando en pos de ello.

El debate se centra también en el tema de si es necesario realizar implantes interiores o no. En el caso de personas en que ningún músculo de los que intervienen en la comunicación es utilizable, harían falta implantes cerebrales; es el caso de personas con el Síndrome de Locked-in, en los que a pesar de ser concientes, no hay comunicación posible, ni verbalmente ni a través de movimientos. Los expertos están trabajando para simplificar los sistemas. También se prevé poder utilizar la transmisión de señales sin cable.

FUENTE: http://www.tagesspiegel.de/wissen-forschen/archiv/13.07.2006/2656725.asp