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Delibes llama a recuperar viejos valores como la solidaridad y la comprensión
elcomerciodigital.com
El escritor agradeció el premio en un discurso leído a través de un vídeo en el que deseó que la norma moral impere de nuevo entre los hombres.
Miguel Delibes no asistió al acto de entrega del Premio
Vocento a los Valores Humanos que presidieron ayer los Reyes
y lo recogió en su nombre de manos de Don Juan Carlos
su hijo mayor, Miguel Delibes de Castro, biólogo y
profesor del Consejo Superior de Investigaciones Científicas,
quien estuvo arropado por sus hermanos y varios de los nietos
del escritor vallisoletano. También transmitió
el agradecimiento del novelista, «de su familia, amigos
y lectores», y felicitó en su nombre a 'El Norte
de Castilla' y a la Facultad de Medicina por sus aniversarios.
Luego, el galardonado dio personalmente las gracias a través
de una videoconferencia.
«Majestades, autoridades, amigos y compañeros de Vocento, compañeros y amigos de Castilla y León», comenzó Delibes su discurso a través de la pantalla, cuya primera parte dedicó a justificar su ausencia y su reclusión de dos lustros «abatido por una operación de cáncer, en puro estado contemplativo, es decir, acallando mis dos grandes pasiones: escribir y cazar». En este lapso -continuó- «he vivido sin vivir en mí, en una decadencia progresiva que no he sabido detener. ¿Es que ha estado usted enfermo?, me preguntarán ustedes. Eso creía yo, pero los cirujanos se apresuraron a aclararme que lo mío, así dure veinte años, no es propiamente una enfermedad, sino el mero discurrir del tiempo tras una operación quirúrgica delicada, como si dijéramos aprendiendo a vivir de nuevo. Algo que, cuando éramos más sencillos, ingenuos y directos, denominábamos convalecencia. A contrapelo, yo sé hoy que un postoperatorio es como una enfermedad que empieza tras un cáncer bien operado y termina cuando la vida y la recuperación del enfermo ya no dan más de sí. Tan desagradable situación me impide estar sentado ahora entre ustedes y me obliga a contarles mis miserias a distancia», resumió.
Caminos fáciles
«Paralizado por este ocio forzoso, la concesión del Premio Vocento no ha dejado de sorprenderme», continuó. «¿Qué valores humanos habrá visto nadie en mí la última década, en la que no he hecho cosa más emocionante que respirar? Pero -me dicen- mientras respiraba usted seguía siendo un hombre dotado de valores humanos. Un hombre atento a la grave crisis moral de la Humanidad, capaz de reivindicar viejos valores como la solidaridad y la comprensión, esenciales a nuestra especie, mientras las más de las personas se obstinaban en despeñarse en los más fáciles abismos del placer y la frivolidad. Se diría que el 'rey de la creación' ha decidido olvidar unos valores que le iban resultando ya un poco aburridos, tirando por caminos fáciles y confortables. Renunció a lo que en él había de humano, y se limitó a gozar de la vida, ajeno a toda posición moral». «Entretanto, algunos hombres más nobles creaban un premio a los valores humanos», añadió Delibes, ya que «el hombre humano se iba haciendo tan raro en este mundo» que bien merecía ser distinguido. «La vida se nos escapaba entre los dedos, la pérdida de ozono nos abrasaba, la contaminación de aire y agua hacía invivible la Tierra, las gentes agre-dían, mataban, violaban, descuartizaban, incendiaban, destruían... El hombre se había convertido en lobo para el hombre, en palabras de Hobbes. A lo largo de los siglos no había conseguido evitar el estigma de Caín, despreciando cualquier valor a cambio de una absoluta insensibilidad hacia el mal».
«Ante tan sórdido panorama, los amigos de Vocento reculan, reivindican antiguas aspiraciones, y deciden poner los medios para rescatar la dignidad humana», siguió el escritor. «Intentan devolver al hombre sus viejos valores, servir a la naturaleza y a sus semejantes. En una palabra, los hombres de Vocento tratan de regenerar la humanidad. Creen, como San Benito, en una sociedad civil útil a sí misma y crean un premio de bello nombre, Premio a los Valores Humanos, para intentar rescatar la moral perdida».
Luego, desde su «escepticismo y tozuda desconfianza», se preguntó si «¿es justo que se me otorgue a mí este premio, cuando son tantos los hombre que hoy se desvelan por salvar a la Tierra? 'Usted defiende a los desvalidos -me responden-, apuntala la naturaleza, propone la conservación de la Tierra, y la paz y el amor entre los hombres. Y lleva tan lejos esta defensa de la ley moral que incluso interviene en el duelo de la perdiz con el cazador humano para que también reine allí la equidad, de manera que nadie quede indefenso'. Estos seres sensibles, por lo visto, aspiran a que la norma moral vuelva a imperar entre los hombres y los valores de estos a apreciarse», afirmó.
«De ahí mi gratitud para los amigos de Vocento
que generosamente me han concedido su galardón anual
y para sus Majestades los Reyes de España que han dado
brillo al acto desplazándose a Valladolid. El Rey,
reiterándose en su apoyo a lo que es justo; la reina
Sofía, entregada a los que sufren y recientemente premiada
como inspiradora y codirectora del libro más bello
editado este año en España, con objeto de ayudar
a los innumerables afectados por el mal de Alzheimer»,
añadió el escritor. Recordó Delibes que
en la vida militar al recluta se le suponía el valor,
para concluir que, ante la visible crisis moral, los hombres
de buena voluntad «aspiramos a que, por el hecho de
serlo, todo hombre nacido de mujer llegue a la Tierra dotado
de unos valores humanos que enaltezcan al planeta en que vive».
FUENTE:
MARÍA AURORA VILORIA/VALLADOLID
http://www.elcomerciodigital.com/prensa/20061018/sociedad/delibes-llama-recuperar-viejos_20061018.html





