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Filósofos lanzan una campaña por la libertad
philosophynow.org
El filósofo y autor de múltiples obras, A.C. Grayling ha ayudado a iniciar una campaña en defensa de una libertad sin trabas en la indagación e investigación en las universidades, incluyendo el "derecho a ser ofensivo". El grupo Academics For Academic Freedom ha difundido su petición online, que puede encontrarse en la web afaf.org.uk., pidiendo el apoyo de todos cuantos quieran sumarse a la misma.
Dice así:
"La libertad académica, la responsabilidad de
dejar hablar a la mente y de desafiar el conocimiento convencional,
define a las universidades y supone un modelo para el debate
abierto en una sociedad más amplia.
En el clima político actual es más difícil que nunca para los académicos sostener y defender sus posturas en debates abiertos.
Una legislación restrictiva, normas burocráticas
y las reglas de las administraciones, entes públicos
y organizaciones administrativas, de las mismas universidades,
han socavado la libertad académica.
De ahí que muchos académicos tengan miedo de
inquietar a los directivos y políticos, expresando
opiniones que puedan ser controvertidas. Con el temor de que
puedan estar desafiando la "corriente general" muchos
practican la autocensura.
Por ello Academics for Academic Freedom (AFAF) es una campaña
dirigida hacia todos los profesores e investigadores que quieran
hacer un manifiesto público a favor de la libertad
de investigación y expresión sin impedimentos.
Los puntos de este manifiesto son los siguientes:
"Nosotros, los abajo firmantes, creemos que los siguientes dos principios son la base de la libertad académica:
- Que los académicos, tanto dentro como fuera del ámbito profesional, tengan la libertad sin trabas de cuestionar y probar el conocimiento recibido y expresar opiniones controvertidas y no populares, tanto si puedan parecer o ser juzgadas como ofensivas, y
- Que las instituciones académicas no tengan el derecho a poner freno a esta libertad a través de sus organismos, bien mediante acciones disciplinarias o el despido.
El profesor A.C.Grayling, del Birbeck College, es uno de
los pocos filósofos británicos conocidos a nivel
popular. Asiduo colaborador de periódicos, escribiendo
columnas, autor de gran variedad de libros sobre los temas
más diversos como Descartes, Hazlitt, la literatura
china o las consecuencias del bombardeo de los Aliados en
la Segunda Guerra Mundial, afirma que el filósofo no
debería confinarse en una torre de marfil, debatiendo
sutilezas de análisis conceptual, sino salir a la palestra
de las discusiones públicas. "No hacerlo así,
es como tener médicos y no dejarlos trabajar en los
hospitales", afirma.
"Entre los años 50 y 60 del pasado siglo, se llegó
a decir en la Universidad de Oxford, que "no es cuestión
de los filósofos es decir lo que está bien y
lo que está mal. Todo lo que hacemos es estudiar la
manera en que la gente habla acerca del bien y del mal".
Y él afirma que esto no es cierto. La Gnosis (la búsqueda
del conocimiento) no es suficiente. Le ha de seguir la Praxis
(la práctica). "Hemos de salir al mundo y debatir."
Nadie puede acusarle de no hacerlo: Ha participado en el jurado del prestigioso premio de literatura Booker Prize, ha asesorado a abogados en el controvertido debate acerca de la libre voluntad de morir en caso de enfermedades terminales, ha participado en el Foro Económico Mundial en Davos y está implicado en iniciativas por los derechos humanos de la ONU.
En un reciente libro afirma "En los seminarios de filósofos es más fácil encontrar objeciones, refutaciones y contradicciones a cualquier definición propuesta acerca de la moralidad, que el conseguir un acuerdo o entendimiento general acerca de lo que estas nociones fundamentales significan. Esto no significa que no sepamos lo que significa lo "bueno" o lo "malo"; es simplemente una acusación contra la filosofía contemporánea, donde el término "académico" ha acabado significando "vacío" y "fútil".
Según afirma, "si miramos a los tiempos de Atenas y de Pericles, ellos trataron de resolver la cuestión de lo que es la justicia, de lo que es correcto hacer, y no buscando ser solo pragmáticos. Como filósofos profesionales, hemos renunciado a esta forma de ver las cosas." Los filósofos, afirma, deberían ser capaces de ofrecer soluciones, o al menos, sugerencias más profundas, positivas y amplias."
Desgraciadamente no nos constan publicados en español de este interesante pensador más que la siguiente obra: "El sentido de las cosas : filosofía para la vida cotidiana" (2002) de Editorial Crítica.
FUENTE:
http://www.philosophynow.org/issue59/59news.htm
http://www.afaf.org.uk/





