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¿Quién quiere ser multimillonario? Yo no…
indymedia.org
Jeffrey Lee no está interesado en el alto precio del uranio, que lo puede transformar en uno de los hombres más ricos del mundo.
"Ésta es mi tierra. Miren, es bellísima y temo que alguien pueda destruirla" dice, agitando sus brazos a través de la imagen de una tierra rocosa alrededor del parque nacional Kakadu, en Australia, donde la gigante empresa francesa Areva quiere extraer 14.000 toneladas de uranio con un valor de más de 5.000 millones de dólares.
Lee, un tímido hombre de 36 años, el último miembro del clan Djok y el mayor custodio del depósito de uranio de Koongarra, ha decidido nunca permitir que su ecológica tierra sea una minería.
"Hay sitios sagrados, hay cementerios y hay otros lugares especiales allí que son mi responsabilidad" dijo Lee al Herald
"No estoy interesado en que la gente blanca pueda ofrecerme esto o aquello... no hay otra cosa importante."
"No estoy interesado en el dinero. Ya tengo un trabajo. Puedo comprar cosas baratas. Puedo pescar y cazar. Es todo lo que importa para mí."
Lee dijo que pensó profunda y largamente acerca de difundir por primera vez de porqué el desea ver que la tierra sea incorporada en la lista de parques nacionales; así, dijo, "estará protegida y segura para siempre."
El depósito de Koongarra está a solo tres kilómetros de la Roca Nourlangie, una de los atractivos naturales más visitados en Kakadu.
"Hay mucha presión sobre mí, y por mucho tiempo no quise hablar o pensar sobre Koongarra" dijo Lee.
"Pero ahora quiero hablar sobre lo que he decidido porque tengo miedo por mi tierra"
"Quiero tomar todo lo de aquí a través de las enseñanzas de mi abuela...Escuché todas sus historias y aprendí todo acerca de esta tierra y quiero pasárselo todo a mis hijos"
Esta semana Lee llevo al Herald hacia el afloramiento rocoso pasando sobre el depósito de Koongarra, un sitio sagrado donde, de acuerdo con las creencias del clan, una lengua azul gigante de lagarto aún se esconde y no debe ser molestada.
Aquí, grabado en cientos de rocas, quizá hace miles de años atrás, la mandíbula (del lagarto gigante) aparentemente fue destrozada en una lucha mística.
Es por eso que Lee lo llama djang, o lugar de esencia espiritual, que tuvo que ser cerrada para los 230.000 turistas que visitan Kakadu cada año.
"Mi padre y mi abuelo dijeron que estarían de acuerdo con abrir la tierra para una mina, pero aprendí, cuando crecí, que hay veneno en la tierra" dijo.
"A mi padre y a mi abuelo se les ofreció autos, casas y muchas otras cosas, pero nadie les habló acerca del uranio y lo que puede hacer".
Fuentes: http://argentina.indymedia.org/news/2007/07/535134.php





