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Creatividad en la Ciencia
Pilar Luis Peña
Cuenta la leyenda que la Esfinge era un monstruo con cara y voz de mujer, con alas de águila, cuerpo de toro y garras de león. Vivía en la cresta de una montaña próxima a la ciudad de Tebas y descendía a los caminos para tender emboscadas a los viajeros que por allí pasaban. La esfinge les sorprendía y les planteaba oscuros y complicados enigmas; si no eran capaces de responderlos eran devorados sin piedad.
Ante esta situación, el pueblo de Tebas decidió ofrecer la soberanía de la ciudad a aquel hombre que fuera capaz de descubrir el secreto de la Esfinge. Es así que Edipo, un hombre sabio e inteligente, aunque cojo por heridas que había sufrido en la juventud, decidió aceptar el reto.
Se presentó ante la Esfinge lleno de aplomo y decisión. La Esfinge entonces le planteó uno de sus enigmas: ¿Cuál es el animal que al nacer camina a cuatro patas, para luego caminar con dos y finalmente caminar con tres? A lo que Edipo contestó sin dilación: El Hombre. Resolviendo así el enigma y dando muerte a la Esfinge al tiempo que todo el pueblo lo aclamaba como nuevo Rey.
Francis Bacon explicó que este antiguo mito de origen greco-egipcio sirve para explicar lo que es la Ciencia, porque es bella como una mujer, es multiforme y se ocupa de muchos aspectos de la vida como la Esfinge, y al igual que ella habita en la crestas de las montañas desde donde el panorama es amplio. También nos plantea continuamente enigmas ante las cosas que con frecuencia no somos capaces de responder y que se tornan entonces un obstáculo para nuestra vida. Aquí entra en juego Edipo, el hombre de ciencia que cojea porque se enfrenta a la Esfinge con cautela. Finalmente el mito recuerda que quien es capaz de desvelar los enigmas de la vida se convierte en Señor de la Naturaleza, venciendo a la Esfinge.
Este pequeño estudio está dedicado a todos
aquellos que como Francis Bacon han visto en la Ciencia un
camino para entender los enigmas del universo, que se han
visto fascinados ante el cielo estrellado, ante el universo
de las altas velocidades y las grandes dimensiones, ante el
mundo subatómico y las maravillas de la biología.
La herramienta que utiliza la Ciencia a la hora de trabajar
es el llamado Método Científico. El primer paso
de ese método es tener una gran capacidad de asombro
ante los fenómenos de la Naturaleza.
En segundo lugar, el científico, una vez sorprendido
por la Naturaleza, ha de imaginar su comportamiento, es decir,
lanzará una hipótesis, que es una imagen mental
que pretende imitar la Ley que rige el fenómeno en
estudio. En tercer lugar el científico tendrá
que comprobar la validez de su hipótesis. Si la hipótesis
imaginada es válida habrá modelado una Ley de
la Naturaleza, si no lo es tendrá que imaginar una
nueva hipótesis superior a la anterior.
Aquí se debe llamar la atención sobre el hecho de que si hay una Ciencia es porque la Naturaleza es ordenada y armónica. Si la Naturaleza fuera arbitraria, nunca podríamos predecir de forma matemática su comportamiento. Un ejemplo es el de Schröndiger, que, basándose también en consideraciones de tipo estético, observó que por simetría matemática en una ecuación que relacionaba la física cuántica con la teoría de la relatividad basada en una matriz 4 x 4, tenían que existir las antipartículas. Pocos años después fue descubierto el positrón.
Se cuenta que Einstein, cuando empezó a asistir a
las clases en la Universidad, dijoque le «horrorizaban»,
que la sistemática de tomar notas y más notas
y no pensar, limitándose a copiar lo que el profesor
escribía sobre la pizarra carecía de todo sentido.
Motivo por el que cambió las horas de clase por estudiar
directamente las obras de los grandes científicos como
Kirchoff, Newton o Max-well. Einstein pudo descubrir y romper
los prejuicios de los físicos a principios de siglo,
porque tenía una mente fresca y sobre todo tenía
también tiempo para pensar. De hecho él decía
que no entendía cómo el sistema normal de enseñanza
no había acabado con la creatividad por completo, pues
para poder crear hacía falta una libertad de pensamiento
difícil de conseguir con tan apretados planes de estudio.
Es curioso, pero nos encontramos con una paradoja, pues Einstein,
el científico más admirado dentro del mundo
de la física, no gustaba de los métodos de enseñanza
ortodoxos. Decía que había dos tipos de científicos:
el científico mecánico de laboratorio que desarrollaba
las ideas concebidas por otros, y el científico o artista
empírico-lógico que era capaz de imaginar las
Leyes de la Naturaleza.
LOS LÍMITES DE LA CREATIVIDAD
El psicólogo Desmond Morris realizó
estudios con niños pequeños y descubrió
que la capacidad creativa es innata en el ser humano, que
a un niño pequeño se le da una hoja de papel
y lápices de colores y naturalmente desarrollará
su capacidad creativa. Pero que si por el contrario estos
mismos niños son sometidos a un sistema de recompensa
dejan de crear porque ya todos los dibujos que realizan tienen
el fin de agradar. Si queremos ir un poco más allá
hay que decir que existe un problema que afecta a la Ciencia
en sí misma y también a todas las áreas
del conocimiento humano: se trata de la especialización
y, en consecuencia, la fragmentación en la vida en
general y en la Ciencia en particular.
El proceso de fragmentación en la Ciencia es lo que más amenaza su desarrollo como forma de conocimiento humano. La especialización es necesaria hasta cierto grado, porque para poder profundizar en algún aspecto determinado de la naturaleza es necesario simplificar y aislar el problema. El problema viene cuando después de la fragmentación se olvida la búsqueda de nuevas síntesis unificadoras con el reto del conocimiento humano. A medida que la Ciencia avanza, los científicos quedan cada vez en sectores de la realidad más pequeños que los incapacitan para entender los otros sectores de la realidad. La Ciencia ciertamente se beneficia de la fragmentación o simplificación de la realidad para poder avanzar, pero necesita de tanto en tanto esfuerzos unificadores que controlen su crecimiento. La fragmentación fruto del racionalismo cartesiano que amenaza las raíces de la Ciencia también amenaza a todos los ámbitos de la vida.
Quizás haya que comenzar a plantearse que el camino de la Ciencia o de la auténtica Creatividad, en la actualidad residiría en conseguir enlazar todos estos distintos aspectos del ser y del conocimiento humanos dándoles un sentido de conjunto. Sólo un humanismo unificador puede responder en profundidad al problema de la Creatividad.





