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Dioses y ritos en la antigua España

José Carlos Fernández

Entre los griegos había la creencia que el mítico HÉRCULES había tenido dos hijos llamados CELTUS e IBER, de quienes descendían los íberos y los celtas. Esto es un modo muy peculiar de expresar que:

Dioses y ritos en la antigua España

1- Los celtas e íberos poblaron España. Tras guerras cruentas y largas llegaron a una convivencia pacífica.
2- Para los clásicos HERAKLES era el Dios y Señor de España

No le debe resultar extraño al lector afirmación tal. Ya Hegel explicaba que, así como existía un Espíritu o Idea que anima e impulsa a los seres humanos, existe una Idea Alma que promueve el devenir histórico de las naciones. El lo llamó "Volkgheist" (literalmente "espíritu del pueblo"). Sin duda, el Alma de España fue conceptuada como "Aquello" que podemos asimilar tanto a Hércules como al Dios de la Guerra, Marte. También fue relacionada con el Dios de la Muerte, DIS o Plutón, por hallarse en el extremo occidental del mundo, Occidente, donde muere el Sol.

Ulpiano señala una ley de Octavio Augusto en que nombra Guardianes y Protectores divinos en siete provincias de su Imperio, y da a Hércules el gobierno de España.

Se dice que el culto de Hércules fue introducido por los fenicios en España. Este Hércules era el nombre romano del Dios Saturno o BAAL-MELKART, regente del tiempo y las pruebas. Pero los mismos historiadores griegos y romanos hablan de una antigüedad para los íberos bastante mayor de la que ahora establecemos. Y es que hay problemas con la denominación de "iberos": Para algunos clásicos, los más, es un nombre genérico de los moradores de IBERIA, la tierra occidental; y los identifican con las colonias que los primitivos atlantes establecieron en la Península. También con los tartésicos o turdetanos, y asimismo con los combatientes que finalmente se amalgamaron con la corriente celta, procedente del Norte. A estos añadiremos a los Ibero- Egipcios, los que debieron proceder de una provincia egipcia en el periodo de las Primeras Dinastías, época protohistórica que queda reflejado en los clásicos que se refieren a OSIRIS como Rey de España.

Lo que es claro es que para los clásicos los íberos fueron los más antiguos pobladores de Iberia y dieron nombre a la Iberia asiática, una de sus colonias, en el Cáucaso. Que la Magna Iberia se extendía del Ródano a la desembocadura del Garona y las Columnas de Hércules. Que los Iberos pasaron al norte de Africa y la colonizaron, aun antes de la llegada de los fenicios. Afirman que incluso conquistaron Italia y llegaron hasta Sicilia, donde sus descendienes tomaron el nombre de sículos. El historiador griego Eforo llega a afirmar- exagerando un poco, quizás- que fueron los primeros pobladores de Sicilia. Y que esta misma raíz ibérica es la que dio origen a oscos, etruscos y ausonios, que estuvieron presentes, incluso, en la Fundación de Roma. Según estos mismos autores clásicos, los ligures, que encontramos asentados en Italia desde la protohistoria y a los que se atribuye la construcción de dólmenes, menhires y cromlechs, son de Iberia. La prueba es que el Carbono 14 da la mayor antigüedad, precisamente a los dólmenes y menhires de España y Portugal, 5.000 a C.

Poco sabemos de los Dioses a que rendían culto los íberos: breves referencias de los clásicos comparándola con sus propios panteones, e inscripciones en caracteres latinos. Dioses como Melkart, el Herakles fenicio, o Tanit, Venus guerrera, son pervivencias de cultos que se prolongarían hasta la época romana. Los cultos egipcios, extendidos por toda la Península, encontraron gran auge en época romana; especialmente el de Isis. Los hallamos incluso en la etapa ibero-fenicia y quizás sean muy anteriores. Dioses celtas como Cernunno, el Sol- Ciervo o el culto a las bifaces o dioses Hacha son comunes en toda la Celtiberia, pero no parecen originales íberos. Lo mismo se puede decir de la omnipresente svástica.

De las inscripciones y citas de los clásicos nos encontramos con:
ARUS: Asociado a Marte. Representado en un ara de Lusitania por un guerrero a pie con lanza y jabalí.
ADA-EGINA, ATTACINA, ATAECINA: Diosa de la Noche y de la "Luna que mata". Porta una rama de ciprés y aparece rodeada de cabras. Diosa infernal es, como la Proserpina griega, señora de la Muerte.
ENDOVELICO: Entre los Lusitanos. Dios de la Medicina. Cura a sus pacientes a través de sueños y oráculos en los templos- sanatorios donde se le rinde culto. Su nombre ha sido traducido como el NEGRO-NEGRO, dado su carácter infernal o como el MUY- BUENO. Se le representa por el jabalí, la paloma y la corona de laurel. También con una rama de pino y flanqueda por genios alados, uno de ellos con antorcha ANDERA: La diosa Hera, la Señora o Regente de la Tierra.
ILUMBERRI: Traducido en vasco como "la luna nueva" o el "espino nuevo".
ASTOILUM: La luna llena.
COSO: Marte o Hércules, el que otorga la victoria.
NETON: Que celebraban los íberos pronunciando grandes juramentos. Dice Estrabón que aparece como un Marte con rayos. El mismo nombre significa "lo que no tiene partes", "lo que es puro, perfecto", "lo que no se corrompe". En celta, "neto" significa: "guerrero".
CORONUS: Que Amador de los Ríos relaciona con Cronos y Jose María Blazquez con el Señor de los ejércitos, de la raíz indoeuropea korios- Guerra, ejército.
BODO: dios de la victoria, como el Budhi indoeuropeo: luz, victoria.
IBERO- Dios acuático, consagrado al río Ebro.
BRIGO: Dios-Fortaleza o dios Montaña.
KANDAMIO: Una forma de Zeus, quizás del indoeuropeo kand- brillar, resplandecer, arder.
NOCTILUCA: Diosa de la Luna o de la Luz Nocturna. Quizás la Divinidad Innominada a la que los celtíberos rendían culto en las noches de luna llena, con danzas que se prolongaban hasta el amanecer.
VULCANO: Con nombre desconocido, dios de la forja de los metales, tan abundantes en España. Atestiguado por Cicerón en su "De natura deorum".