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Salvador Dalí

Milagros Esteve

Salvador Dalí nace en Figueras (Gerona), el 11 de mayo de 1904. Tuvo un hermano que nació y murió antes de que él viniera al mundo y que se llamaba igual, Salvador Dalí. Durante su infancia fue un buen alumno de los Hermanos de la Doctrina Cristiana, como lo sería también en el Instituto de Figueras, donde cursó el Bachillerato. Las páginas de sus libros de estudios están llenas de dibujos y ya encontramos entre ellos rostros con los bigotes que caracterizaron al pintor. Dadas sus aptitudes para la pintura, su padre lo llevó a estudiar a la Academia de Bellas Artes en Madrid con el profesor Juan Núñez, que había enseñado también a Picasso. Advirtió muy pronto el gran talento y las posibilidades del futuro genio, que sin embargo fue expulsado en 1926.

Salvador Dalí

Cuenta el propio Dalí que su madre murió de cáncer, y aquel muchacho revoltoso, soñador, inquieto y revolucionario, se transforma en un ser extraño, tímido y distante. Tuvo un prolongado noviazgo con una compañera de estudios, Carmen Roget, la cual, cansada de esperar, contrajo matrimonio con otra persona.
Pronto empezó a leer a Freud y a empaparse de filosofía. En 1924 irrumpió en la vida pública. Entró en contacto con el movimiento surrealista, publicó su Manifiesto Groc en Barcelona (1928), e invitó a los surrealistas de París a trasladarse a Cadaqués.
Conoce a Gala Eluard en 1929 y se casan en 1958. Gala figura en la mayor parte de sus fantasías y cuadros.
Se interesó por la fotografía y ayudó en la elaboración de dos películas surrealistas, El perro andaluz y la Edad de Oro.
Hacia 1930 empezaron a actuar en él otras influencias más convencionales. En 1940 se trasladó a Estados Unidos, donde obtuvo grandes éxitos económicos. En la década de 1950 empezó a diseñar joyas de un estilo fantástico, con gran éxito de público. Escribió también libros bien acogidos, como La vida secreta de Salvador Dalí (1942) y Cincuenta secretos de artesanía mágica (1948). Asombró por su polifacetismo: decorados de ballets, proyectos de construcciones, ilustraciones de libros como las de Don Quijote de la Mancha (1949).
Dalí falleció en 1989 en medio de un escándalo sobre presuntas falsificaciones de sus obras, que se hallan extendidas por todo el mundo.

Escándalos por las falsificaciones
Salvador Dalí es uno de los artistas más falsificados en la historia; los medios de comunicación nos informaron sobre dichos escándalos. Vamos a recordar los más importantes.

Dalí firmó en blanco
Las primeras alarmas saltaron a principios de los 80 cuando se supo que el pintor había firmado documentos en blanco que permitían las falsificaciones de sus obras.
Pierre Argelés, coleccionista y marchante que en los años 70 tuvo relación con Dalí, afirma que durante una enfermedad del artista se firmaron documentos falsos.
Es sabido que Dalí era muy riguroso con sus cuadros, pero se despreocupaba por completo de lo que sucedía con su obra gráfica. En los últimos años de su vida tropezó con marchantes poco escrupulosos y Dalí aceptó firmar millares de hojas en blanco que después eran impresas en grandes tirajes. También firmó documentos de autenticidad para piezas hechas por otros. Lo mismo sucedía con su esculturas, joyas y otros objetos, cuyos derechos de reproducción vendía sin controlar la difusión y comercialización.

1985
La venta de falsos dalí en Estados Unidos se valoró en ciento dieciocho mil millones de pesetas.
1987
Se emprendieron acciones legales en Japón, y se valoró en ochenta y cuatro mil millones la obra de arte falsa.
1988
Cuatro galeristas fueron procesados en Nueva York por falsificar litografías del pintor.
1990
Se descubrieron mil falsificaciones en Barcelona.
1994
En febrero se presenta el libro Dalí: la obra pictórica, que reúne una rigurosa catalogación de la obra gráfica del pintor. Se dijo que ponía fin a una era de falsificaciones.
En este mismo año se realizaron dos intervenciones policíacas en Nueva York, en las que fueron incautadas, en una de ellas sesenta mil falsificaciones, y en la otra trece toneladas de falsos dalí. Es sólo una muestra, ya que se calcula que más del noventa por ciento de la obra gráfica daliniana que circula por el mundo no tiene nada que ver con el pintor. En bastantes de ellos sólo la firma es auténtica.
Se podía leer en la prensa: "Un consejo que merece el calificativo de surrealista: si quiere hacer fortuna en muy poco tiempo, fabrique y venda falsos dalí. Se ha convertido para muchos en un lema...".
En abril de ese mismo año las falsificaciones bajan la cotización de los dalí.

Museos de falsos dalí
En junio de 1994, la policía de EE.UU. y la sociedad Demart (encargada de proteger los derechos de la obra del pintor), acuerdan crear tres museos de falsos dalí. Quieren poner a disposición del público los datos que hasta ahora se han recopilado sobre las series falsificadas.
El proyecto de los futuros museos consiste en la exhibición de una muestra de cada una de las falsificaciones de que ha sido objeto la obra gráfica de Dalí y que están en poder de la policía norteamericana. Son cerca de cien mil ejemplares. También está previsto destruir el resto de la obra incautada, en el momento en que se instalen los tres museos. La Fundación Gala-Dalí manifiesta su indignación y sorpresa por la futura creación de dichos museos.
Se establece en julio de dicho año que el Estado será el heredero universal del patrimonio de Dalí. La Sociedad Demart cede al Estado dicha gestión. El contrato que firmaron el 13 de junio de 1986 el artista y dicha sociedad, presidida por su secretario, Robert Descharnes, autoriza al Estado a ser poseedor de los derechos de autor de Dalí hasta el año 2004.
Se continuará utilizando la experiencia de Demart en la persecución de los falsificadores.
En este mismo mes, EE.UU. devuelve los dalí falsos; son unas setenta y cinco mil falsificaciones.
En agosto de 1994, durante una exposición en Moscú de litografías, grabados, esculturas y otros objetos de Salvador Dalí en la Casa Central de los Pintores, surgió el escándalo y la polémica.
Una denuncia advierte que las obras exhibidas son falsas, y uno de los firmantes es Pierre Argelés.
Los organizadores de la exposición calificaron el escándalo desatado como "un malentendido". Explicaron que se consideran originales las primeras litografías y grabados que se imprimen y entre las obras a la venta hay algunas que cumplen con este requisito, mientras que otras no.
El público ruso no le dio mucha importancia al escándalo y continuó haciendo horas de cola para poder ver las obras de Dalí. La explicación dada a esto fue el carácter de proscrito que tuvo el pintor bajo el régimen soviético. Los rusos pudieron ver la primera exposición de Dalí en 1988.
El incidente es revelador del caos que envuelve la obra gráfica y escultórica del pintor.

1995
La diosa Fortuna sale al encuentro de un modesto neoyorkino que compra un dalí por cinco mil pesetas y lo saca a subasta por diez millones.
Robert Loughlin encontró en una tienda de objetos de segunda mano un óleo, lo desenrolló, vio la firma de Salvador Dalí... y cuando pregunté el precio, el tipo de la tienda me dijo: ¡Ah, el falso Dalí! son cuarenta dólares. Pensé que, por supuesto, no podía ser auténtico, pero decidí probar fortuna por si acaso. La diosa Fortuna le escuchó.
Descubrieron que era auténtico e incluso había participado en una exposición de Salvador Dalí en 1943.
En noviembre EE.UU. vende unas doce mil falsificaciones del artista, que había confiscado en una galería de Honolulu. Las obras falsas fueron puestas a subasta. La mayor parte de las obras vendidas llevan una etiqueta, o un sello, en los que se advierte que se trata de una obra cuyo autor no fue Salvador Dalí. En las esculturas, las etiquetas se pueden quitar fácilmente.

1996
Se celebra un juicio en Barcelona a los supuestos miembros de una red dedicada a la venta de cuadros y joyas falsas desarticulada en el año 1981. Se justificaron diciendo que ni son expertos en arte ni sabían a ciencia cierta si los cuadros que vendían eran auténticos. El fiscal pide treinta y cuatro años de cárcel por falsificar obras de Dalí, Picasso y otros conocidos pintores.

1997
Nos podemos preguntar: ¿Dalí tuvo el don de la ubicuidad? Dalí desautorizó al matrimonio Albaretto como expertos en su obra con un documento ante notario, fechado en 1987.
Los Albaretto habían sido sus editores y coleccionistas durante mucho tiempo. El artista trabajó para ellos en la edición ilustrada de obras clásicas.
Varios expertos mundiales reflejaban sus dudas acerca de la autenticidad de las piezas que esta familia italiana muestra en una exposición sobre Salvador Dalí en Turín.
Los Albaretto contestaron con un amplio dossier de documentos que descartan cualquier falsedad. Entre ellos se encuentra un certificado firmado por Dalí en el que éste autorizaba a Guiseppe Albaretto a periciar en su nombre eventuales obras originales o gráficas. El papel en el que está escrito el certificado es una cuartilla del Hotel Meurice de París, donde solían alojarse Dalí y Gala.
La escritura ante notario está firmada 23 años más tarde, cuando Dalí se encontraba ya recluido en el castillo Púbol, afectado por la muerte de Gala y enfermo de Parkinson, tal como refleja la firma del documento (Fig. 1).
La existencia del acta notarial contrasta con las manifestaciones realizadas por los Albaretto.
Los Albaretto han atacado a Descharnes y a la Fundación Gala-Dalí, asegurando que en el año 1979 Dalí estaba gravemente enfermo y no podía pintar, por lo que sorprende que sigan apareciendo en el mercado obras de la década de los años 80.
Los Albaretto publican un artículo con el titular: "el día en que Dalí tuvo el don de la ubicuidad". El artista autentificó, según los Albaretto, unos óleos en París en la misma fecha en que las biografías lo sitúan de crucero con Gala por el Caribe.
Los Albaretto facilitaron al periódico siete documentos con la firma de Dalí, casi todos en cuartillas con membrete del Hotel Meurice, en los que el artista había certificado la autenticidad de los óleos que posee el matrimonio. Las fechas de los textos no se corresponden con los viajes del pintor a Francia. De hecho, Gala y Dalí estaban en un crucero por el Atlántico cuando éste firmó supuestamente un certificado el 18 de diciembre de 1968.
Los siete documentos abren profundos interrogantes. Ninguna de las personas que podría verificar o desmentir las declaraciones de los Albaretto está viva.
Entre el certificado más auténtico y el más reciente transcurrieron más de diez años; sin embargo, todos están fechados en París y con la misma máquina de escribir. Los Albaretto explicaron que la coincidencia se debía a que Dalí les firmaba los certificados en el Hotel Meurice, de París, donde se alojaba con Gala. Sin embargo, las fechas que aparecen no les dan la razón.
Lo más curioso es comprobar la cantidad de faltas de ortografía que contienen los textos. Dicen los Albaretto: no escribimos nunca a máquina los certificados ni nosotros ni Dalí. A él no le gustaba utilizarla. Dalí pedía al conserje del hotel que hicieran subir a la habitación a un camarero con una máquina de escribir y le dictaba.
En diez años se comprueba que los errores ortográficos son los mismos. El camarero se supone que sería francés y tendría una extraña tendencia a confundir el idioma español con el italiano.
En junio de 1997 hay sentencias contradictorias sobre la gestión de derechos de Dalí. En Brujas, en octubre, las autoridades judiciales ordenaron una investigación en una exposición en torno a la obra de Salvador Dalí por sospechas de la existencia de obras falsas. Tres obras fueron decomisadas.

678 firmas
Otro dato a tener en cuenta, ya que facilita las falsificaciones, es que Salvador Dalí, para firmar sus cuadros, utilizó 678 formas distintas, según el que fue su secretario Peter Moore.
Se ha definido a Dalí como el pintor más polémico, polemista y polemizado en lo que va de siglo.

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