Organización Internacional Nueva Acrópolis - España
Filosofía - Cultura - Voluntariado
Contenidos para Internet
Mª Dolores F.-Fígares
Es tan vertiginosa la velocidad con que se diversifican los soportes técnicos que producen las tecnologías de la información y comunicación que, apenas nos hemos habituado a una herramienta, surgen nuevos medios, nuevas plataformas, que debemos incorporar a las ya existentes, al mismo tiempo que desarrollamos nuestras destrezas para manejarlas y entenderlas. Internet, la red de redes, es el territorio infinito donde se instalan esos instrumentos, un mundo paralelo que nos ofrece posibilidades igualmente infinitas, con la condición de que dispongamos de una base de conexión, claro está, lo cual no está al alcance de todo el mundo, como es sabido y debe ser recordado.
De ese contexto de continuas novedades y de modas que las imponen, se deduce una tendencia, o necesidad, propia del ser humano, de comunicarse, de difundir hechos, ideas, opiniones, como la manifestación más genuina de nuestro ser social. Por eso, no es de extrañar que entre los consejos y guías que se producen para orientar a los navegantes por los procelosos mares de lo virtual, el más incuestionable es el que nos confirma que lo contenidos son el verdadero secreto, el desafío que nos plantean las TIC a los usuarios. Aunque pueda parecer obvio, no lo es, si tenemos en cuenta por una parte que cada soporte de transmisión de conocimiento establece sus propias reglas, derivadas de sus condicionamientos técnicos, y por otra que con frecuencia los seres humanos tendemos a quedarnos con los aspectos formales de las cosas y olvidamos lo fundamental. Internet es solo un medio, por muy complejo que sea su uso y lo que importa es el mensaje.
Desde el punto de vista filosófico, pienso que es constructivo y positivo que las nuevas tecnologías nos hagan preguntarnos qué queremos decir de nosotros mismos, qué queremos transmitir, a quién se lo queremos hacer llegar, por qué medios, con qué efectos, es decir, aplicar la vieja fórmula de Lasswell, que conocen todos los estudiantes de Comunicación del mundo.
Mientras dispongamos de estos soportes, cada vez más sofisticados, debemos aprovecharlos para que por ellos transiten contenidos y valores que nos hagan más sabios, más buenos, más justos, en definitiva, más humanos. Tal es el desafío ético de la comunicación social.




