Organización Internacional Nueva Acrópolis - España
Filosofía - Cultura - Voluntariado
Elogio de la lectura
MªDolores F.-Fígares
Una vez que nos hemos convencido de la utilidad y necesidad
de las nuevas técnicas de la comunicación, que
están revolucionando nuestros hábitos culturales,
se impone una exhortación a cultivar el viejo hábito
de la lectura, como el modo más directo de acceder
al conocimiento y desarrollar tantas cualidades que tenemos
latentes.
El antiguo gesto íntimo y tranquilo
de abrir las páginas de un libro y entregarse a la
comprensión de sus palabras sigue siendo válido,
por más que todavía haya apocalípticos
que siguen anunciando la muerte de los impresos en papel y
su sustitución por los soportes digitales.
La llamada cultura de la imagen, con el imperio omnipresente
de los medios audiovisuales, parece oponerse a nuestra condición
de lectores, ávidos de respuestas y conocimiento, para
convertirnos en espectadores, pasivos, asomados a una realidad
representada y por lo tanto manipulada, incapaces para interpretar
y buscar explicaciones a lo que pasa en el mundo y para activar
la memoria de lo ocurrido en el pasado.
No basta con disponer de libros suficientemente comprensibles
para convertirse en lector. Hay que aprender otros muchos
hábitos asociados: encontrar el tiempo sosegado y el
espacio tranquilo, saber discernir, entre tantos títulos
y propuestas, los que merecen nuestro esfuerzo de atención
y concentración, incentivar la necesidad de la lectura,
como una acción genuina de alimentar nuestra alma.
Hay que ser capaz de comprender sus contenidos y retenerlos
en nuestra mente, para que enriquezcan y agilicen nuestras
facultades. Y saber regresar a los textos imperecederos que
una y otra vez nos descubren las claves que buscamos y nos
siguen acompañando, como maestros atemporales, a los
que volvemos en busca de sabiduría.





