La libertad de los filósofosEs difícil y hermoso a la vez poder ser filósofo, aunque en esto, como en todo lo demás, existen evidentemente grados de perfección. Ha habido seres excepcionales que marcaron momentos inolvidables en la historia; los ha habido, los hay y los habrá más humildes y escondidos que, sin acceder a la fama, han entregado también su vida a la noble búsqueda de la verdad y a la transmisión de sus hallazgos.

Filosofía para vivirSi la Filosofía es Amor a la Sabiduría, en virtud de ese amor, debe provocar el movimiento. El amor no puede quedarse quieto porque busca lo que necesita, lo que ansía.

Recuerdos y reminiscenciasEl tema que vamos a tratar es doble, pero no contradictorio, puesto que al hablar tanto de recuerdo como de reminiscencia, lo haremos de una de las condiciones propias de la conciencia humana: la memoria. Así pues, enfocaremos dos tipos de memoria, las que aparecen en el título.

Oportunidad para los filósofosRecomendaban los clásicos “hacer de la necesidad virtud” y ese consejo nos sirve para orientarnos en estos tiempos difíciles, que afectan a la sociedad global, sobre todo en el llamado primer mundo, sumido en una crisis económica de dimensiones aún no precisas, pero que sin duda repercute de mil maneras en todos los lugares de la Tierra. Se trata en origen de una crisis financiera, pero que está desembocando en una revisión profunda de los porqués de la existencia de los seres humanos y muchos detectan su reconversión en una crisis de valores, propia de un tiempo histórico que registra la caducidad de los sistemas y la necesidad de sustituirlos por otros, desafiando la imaginación y la creatividad.

La nueva Edad MediaEn el último simposio internacional sobre filosofía que Nueva Acrópolis ha celebrado recientemente en Croacia, con la participación de más de quinientos investigadores, procedentes de medio centenar de países en los que se encuentra implantada nuestra Organización Internacional, el tema propuesto era la Nueva Edad Media. Se trataba de comprobar si efectivamente y como algunos pensadores vienen señalando, los signos de los tiempos que vivimos presentan rasgos neomedievales, dado que nos encontramos desde hace algunos años en una fase de transición entre modelos políticos, culturales, económicos, tal como ha ido sucediendo a lo lago de la Historia.

La cultura de la pazEn un mundo cada vez más globalizado, en el que el flujo de la información y la comunicación alcanza dimensiones universales, cada vez se hace más necesario encontrar puntos de coincidencia, o de armonía entre las culturas, las religiones, los pueblos, cada vez se hace más evidente la aspiración, también global, de lograr el entendimiento que lleve a la paz.

Los ratones y la esperanzaHoy les traigo una historia real, pero que puede considerarse una fábula aleccionadora, como las más clásicas. Podríamos considerarla propia del siglo XXI, pues tiene su origen en una investigación científica, encaminada a estudiar las reacciones de los individuos ante determinados estímulos. Como suele ser habitual en este tipo de casos, los protagonistas son los ratones. Por alguna razón, lo que sucede en su pequeño cerebro sirve para explicar las complejas operaciones del cerebro de las personas, de ahí que los científicos suelan someterlos a curiosos experimentos, sin necesidad de implicar para ello a los seres humanos.

Hacia dónde caminamosEl instante que marca el inicio de un nuevo año es una ocasión privilegiada para mirar primero hacia atrás y después hacia adelante: buscar en nuestra memoria los recuerdos de lo que hemos conseguido, identificar lo que aún nos falta conseguir. En puridad, cada día del año nos permite realizar el mismo ejercicio de toma de conciencia, pero, cuando finaliza un ciclo anual y comienza otro, resulta especialmente adecuado para hacer balance de nuestra vida, valorar nuestra orientación y rectificar la trayectoria, si así lo percibimos. Por algo los sabios romanos instauraron el concepto de Janus bifronte, el numen de los inicios, gozne del tiempo, dotado de una energía especial, que asume lo vivido, favorece la renovación y estimula a emprender nuevos caminos.

Contenidos para InternetEs tan vertiginosa la velocidad con que se diversifican los soportes técnicos que producen las tecnologías de la información y comunicación que, apenas nos hemos habituado a una herramienta, surgen nuevos medios, nuevas plataformas, que debemos incorporar a las ya existentes, al mismo tiempo que desarrollamos nuestras destrezas para manejarlas y entenderlas. Internet, la red de redes, es el territorio infinito donde se instalan esos instrumentos, un mundo paralelo que nos ofrece posibilidades igualmente infinitas, con la condición de que dispongamos de una base de conexión, claro está, lo cual no está al alcance de todo el mundo, como es sabido y debe ser recordado.

Rescate de valoresCada vez se hace más evidente la necesidad de encontrar la solución para una de las necesidades perentorias que tiene planteadas nuestra sociedad: lograr acuerdos sobre los valores que deban orientar las conductas, valores reconocibles y compartidos por todos, más allá de las creencias religiosas o los agnosticismos, ya codificados por la humanidad después de siglos de esfuerzo y luchas fratricidas.

La diversidadMetidos como estamos tan de lleno en lo cotidiano, con frecuencia descuidamos nuestro deber de pensar sobre el sentido de lo que estamos haciendo, en qué marco de referencia histórica merecería encuadrarse, si nuestras preocupaciones, nuestros afanes dejarán alguna huella perdurable y constructiva, que haga el mundo más humano, más habitable, más justo. Los problemas que se presentan cada día, que reclaman tratamientos urgentes o inmediatos, tendrían soluciones más viables si más gente responsable aprendiera a levantar el vuelo por encima de tales urgencias y los mirase con algo más de perspectiva.

No todo valeMuchas noticias que llegan hasta nosotros a través de alguno de los numerosos medios de información que tenemos a nuestra disposición, nos plantean no pocos dilemas éticos. Da la impresión de que una de las libertades fundamentales de los seres humanos, como lo es la libertad de expresión, parece no tener límites.

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