El buen ejemploLo bueno que tienen estos períodos de crisis, estos tiempos en que nos parece que todo se derrumba, es que nos obligan a reflexionar sobre lo que pasa, encontrar sentido a nuestras experiencias, preguntarnos sobre lo que es importante o necesario. Cuando lo que mas crece a nuestro alrededor es la escasez, nos preguntamos qué es lo que más falta nos hace, qué puede ayudarnos a encontrar salidas a los atolladeros que nos arrinconan.

Hacen falta idealistasEn los debates públicos, frecuentemente sale a relucir la pregunta sobre lo que más necesita nuestra sociedad para superar las múltiples crisis que nos afligen. Las aportaciones que suelen presentarse, por cierto bastante escasas y poco originales, se refieren por una parte a los aspectos normativos, en el campo de las leyes y por otra suelen referirse a las cuestiones materiales, fundamentalmente el dinero. Y todo eso a pesar de que somos conscientes que nos enfrentamos a una crisis de raíces morales y espirituales.

Gastos superfluosDesde que se desató la crisis económica y se desencadenaron sus temibles efectos, muchos, la mayoría y en diferentes grados, nos hemos vuelto a plantear qué es lo fundamental y qué lo superfluo en nuestras vidas. Solemos hacer este tipo de reflexiones cuando las circunstancias nos sacuden la modorra de nuestro relativamente cómodo bienestar, y quizá deberíamos hacerlas más a menudo, sin depender también para eso de los omnipotentes mercados, que parecen regir nuestros destinos.

Un mundo de ruidos En el mundo de la comunicación, llamamos ruidos a las interferencias o deformaciones que desvirtúan el sentido de los mensajes e impiden que lleguen a los receptores, según las intenciones de los emisores. Por extensión, ruido es todo aquello que nos impide oír o escuchar aquello que nos interesa, es lo que nos distrae y nos desconcentra, sin llegar a captar nuestra atención..

Circula por Internet un cuento que se parece a otro de García Márquez sobre la fuerza de las sensaciones que se convierten en impresiones colectivas y llegan a modificar los acontecimientos.

Platón en el corazónEste año que acaba de comenzar contiene una significativa efeméride: se cumplen 2.400 años de la fundación de la Academia, la escuela de Filosofía que inició Platón en Atenas, un lugar de reflexión y de diálogo, donde practicar la búsqueda de la sabiduría y convertirla en una forma de vida.

El año de Platón En las sedes donde Nueva Acrópolis desarrolla sus actividades en España se está desarrollando un extenso programa dedicado a conmemorar los 2.400 años de la fundación de la Academia platónica. Se trata de valorar y dar a conocer la enorme influencia que la obra del sabio ateniense ha tenido a lo largo de los siglos, mostrando su vitalidad, su inagotable capacidad para sugerir nuevas aportaciones que mejoren a los individuos y a la sociedad. Bastante razón tenía A.N. Whitehead con su conocida frase de que “la filosofía occidental no es sino notas a pie de página de los diálogos de Platón.”.

Espíritu olímpicoNo cabe duda que el acontecimiento de este mes de agosto, en este mundo globalizado va a ser la celebración de los Juegos Olímpicos de Beijing, los terceros que se celebran en el continente asiático, tras Japón en 1964 y Seúl en 1988. “Un mundo, un sueño” es el lema elegido para el gran encuentro deportivo, sugiriendo quizá que todavía la unidad de la Humanidad es una aspiración que sin embargo se va a hacer visible por un espacio breve de tiempo, como un símbolo de lo que es posible y deseable.

Filosofía cotidianaEsa es la propuesta que nos vienen haciendo los participantes en el blog relacionado con nuestro portal de filosofía y a juzgar por los comentarios parece tener cierto éxito.

En ese continuo movimiento que es nuestra vida nos vamos encontrando con una enorme variedad de seres humanos. Ni aun el más solitario o misántropo puede evitarlo, tal es evidencia. Unos se quedan a nuestro lado mucho tiempo, casi todo, otros se esfuman tras pasar con nosotros temporadas, a veces muy intensas y no volvemos a saber más de ellos, ni siquiera nos los encontramos por la calle, con lo fácil que es en una ciudad de tamaño todavía abordable como la nuestra.

La gran escapadaSi hiciéramos caso a los mensajes publicitarios que nos inundan en esta época del año, tendríamos que pensar que el mundo se ha detenido y todos nos hemos ido de vacaciones, es decir, hemos abandonado nuestra escena cotidiana y hemos escapado al país de nunca jamás, a salvo de las incómodas obligaciones y deberes.

Por los que actúanEn ese territorio ignorado y olvidado, trabajan innumerables seres humanos, que mantienen viva la llama de la esperanza en que las cosas pueden ir mejor para todos. No los veremos ocupando titulares, porque muchos piensan que su labor debe seguir siendo callada y algunos la calificarían como insignificante. Y sin embargo, sostienen en lo profundo  a toda la sociedad.

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